Cada nuevo anuncio del gobierno de Tres de Febrero parece confirmar una modalidad que ya dejó de ser una excepción para convertirse en una política.
Esta vez fue la incorporación del distrito al Programa Nacional de ACV, presentada por el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, quien destacó que el Hospital Posadas será el centro de referencia de alta complejidad para coordinar la atención de pacientes que sufran un accidente cerebrovascular.
En sus redes sociales, el ministro sostuvo que el programa permitirá conectar equipos de salud, compartir información clínica y definir derivaciones en tiempo real, con el objetivo de reducir los tiempos de respuesta y minimizar las secuelas que provoca un ACV. Desde el punto de vista sanitario, se trata de una iniciativa que puede representar un avance para los pacientes y merece ser valorada.
Sin embargo, vuelve a surgir una pregunta que se repite en prácticamente cada anuncio realizado por la gestión municipal encabezada por Rodrigo Aybar, acompañado por Daniela Reich y con el senador provincial Diego Valenzuela como principal referente político del oficialismo local: ¿por qué Tres de Febrero articula sistemáticamente con los ministerios nacionales, pero casi nunca con los organismos de la provincia de Buenos Aires?
El municipio forma parte de la provincia de Buenos Aires y sus habitantes son bonaerenses. En materia sanitaria, el Ministerio de Salud bonaerense administra hospitales, desarrolla programas específicos, coordina redes de atención y mantiene competencias compartidas con los municipios. Aun así, la estrategia comunicacional y política del gobierno local parece orientada a mostrar una relación exclusiva con la administración nacional, dejando a la Provincia completamente fuera de escena.
No se trata de cuestionar la cooperación con Nación, que resulta necesaria en muchas políticas públicas, sino de preguntarse por qué esa cooperación parece excluir sistemáticamente al gobierno provincial. La sensación que transmiten los anuncios oficiales es la de una suerte de «independencia provincial», donde Tres de Febrero actúa como si no integrara el territorio bonaerense o como si cualquier articulación con la gestión de Axel Kicillof fuera políticamente inconveniente.
Esa lógica responde más a una construcción política que a las necesidades de los vecinos. La salud pública requiere coordinación entre todos los niveles del Estado. Cuando Nación, Provincia y municipios trabajan en conjunto, los recursos se complementan y la respuesta sanitaria puede ser más eficiente. Convertir esa articulación en una cuestión partidaria solo debilita al sistema.
No es la primera vez que ocurre. Obras, programas, anuncios y convenios suelen presentarse exclusivamente junto a funcionarios nacionales, mientras el vínculo institucional con la Provincia permanece prácticamente ausente. La reiteración de esta conducta permite preguntarse si la gestión municipal prioriza su alineamiento político con la Casa Rosada antes que una relación institucional equilibrada con el gobierno bonaerense.
Los vecinos de Tres de Febrero no deberían quedar atrapados en una disputa política permanente. Son ciudadanos de un municipio, pero también de la provincia de Buenos Aires. Por eso, la articulación con ambos niveles de gobierno debería ser la regla y no la excepción. Cuando la política privilegia las diferencias partidarias por encima de la coordinación institucional, quienes terminan perdiendo son siempre los ciudadanos.
Credito NotiDigital
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