Las elecciones que se motorizaron este domingo en Santa Fe y Formosa, arrojaron interesantes datos que merecen ser analizados. Uno de ellos es la bajísima participación electoral: menos del 50% en terruño de Maximiliano Pullaro.

Ello es un mensaje, no sólo al oficialismo de turno, sino también a los libertarios y demás espacios políticos. La gente no los tolera, se hartó de sus promesas vacías (dicho sea de paso, ¿se viene un nuevo “que se vayan todos”?).
Por caso, la participación electoral en la influyente ciudad de Rosario fue de apenas el 48,33 por ciento, más bajos que los que habían ostentando los comicios de CABA.
Allí, el batacazo lo dio el peronista Juan Monteverde, quien se impuso con el 30,57 por ciento de los votos, relegando al postulante de La Libertad Avanza (LLA) al segundo lugar. En la capital provincial, los libertarios quedaron directamente en tercer lugar.
A nivel provincial, el gran vencedor fue el gobernador Pullaro, quien se impuso en 266 localidades santafesinas. Los libertarios, por su parte, solo ganaron en 2 municipios santafesinos, Casilda y Villa Constitución.

En Formosa la situación fue aún peor: el PJ de Formosa se impuso con el 67.50 por ciento de los votos en las elecciones legislativas y dejó al Frente Amplio Formoseño en el segundo lugar, con el 21,33 por ciento, y a La Libertad Avanza (LLA) en el tercero, con apenas el 10,29 por ciento.
Ello echa por tierra la arrogancia mileísta, que juraba que haría una elección arrasadora. Y pone en duda lo que ocurrirá en las legislativas de octubre próximo.
¿Qué sucederá si LLA no logra ser la primera fuerza en imponerse en las urnas? ¿Cómo lo interpretarán los mercados? ¿Envalentonará a los gobernadores frente al maltrato del Poder Ejecutivo? ¿Cómo hará Milei para gobernar los años que le quedan?
Son interrogantes que asoman prematuros aún, pero no deben ser desdeñados, porque la elección de medio término siempre opera como una suerte de validación de los actos del gobierno de turno.
Los Kirchner supieron ser derrotados cada vez que se presentaron a comicios legislativos. En una especie de tirón de orejas de sus propios votantes. No obstante, luego lograron ganar las Nacionales. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Tal vez sea demasiado pronto para analizar lo ocurrido ayer, pero son datos que no deben pasarse por alto. Sobre todo cuando se suma lo sucedido en Salta, Jujuy y San Luis, donde los oficialismos locales también superaron a los libertarios y se impusieron. La Libertad Avanza… pero no tanto.
Por Christian Sanz



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