Los resultados de la COP30 fueron, una vez más, insuficientes. Lo dijimos entonces y lo sostenemos ahora: el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una crisis en curso. Las políticas ambientales “tibias” son, en la práctica, como combatir el fuego con gasolina. Para comprender la magnitud de lo que enfrentamos, es fundamental detenernos en un fenómeno que suele presentarse como puramente “natural”: El Niño y La Niña, fases de la llamada Oscilación del Sur (ENOS). Pero lejos de ser un simple evento meteorológico, su creciente intensidad y sus efectos devastadores están íntimamente ligados al sistema productivo capitalista, a la destrucción de ecosistemas y a la desigualdad social. Este texto no busca solo explicar qué es El Niño. Busca desarmar la idea de que sus consecuencias son “naturales” e inevitables. Porque no lo son. Una lectura crítica del clima y sus impactos sociales. Por Nahuel Gravano
¿Qué es el fenómeno de El Niño y La Niña?
El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón climático natural que surge de la interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico ecuatorial. Tiene dos fases opuestas: El Niño (fase cálida) y La Niña (fase fría), con un estado neutro intermedio.
En La Niña, los vientos alisios (corrientes de aires constantes y regulares) se fortalecen y empujan las aguas cálidas de la superficie hacia Indonesia. Esto provoca un afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes frente a las costas de Perú y Chile, lo que intensifica la actividad pesquera, pero también genera precipitaciones extremas en Oceanía. El efecto global es un enfriamiento temporal de la atmósfera.
En El Niño, los vientos alisios se debilitan. Las aguas cálidas permanecen en el Pacífico central y oriental, bloqueando la circulación termohalina que normalmente enfría la superficie. El resultado es un calentamiento oceánico que se traduce en un aumento de la temperatura global.

“El Niño y lluvias”. Las condiciones de El Niño en el océano Pacífico tropical son conocidas por cambiar los patrones climáticos en muchas partes del planeta. Aunque varían de un Niño al otro, los cambios más fuertes se mantienen bastante consistentes en las regiones y estaciones mostradas abajo. DRY: SECO // WET: HÚMEDO
Un episodio de El Niño se declara oficialmente cuando la temperatura superficial del mar en el Pacífico tropical central y oriental supera la media en al menos 0,5 °C durante varios trimestres consecutivos. Un “súper El Niño” implica anomalías mucho mayores y efectos particularmente severos.

El episodio de 2015-2016 fue uno de los más fuertes jamás registrados. Las temperaturas superficiales del océano en el Pacífico tropical superaron la media en más de 2 °C. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) lo calificó como “excepcionalmente intenso” y advirtió que sus efectos persistirán durante meses 1.
El océano: el amortiguador que ya no aguanta
Hay un dato que lo cambia todo: más del 90% del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero ha sido absorbido por los océanos. Los mares han funcionado como un gigantesco amortiguador, evitando que el calentamiento atmosférico sea aún más brutal2.
Pero ese buffer tiene límites. Cada año, los océanos absorben más energía, y esa energía alimenta fenómenos como El Niño, volviéndolos más intensos y frecuentes. Como resultado, 2024 fue el año más cálido jamás registrado en 175 años de observaciones, superando por primera vez el umbral de 1,5 °C respecto al período preindustrial (1850-1900). Y la tendencia continúa: la década 2015-2024 ha sido la más calurosa de la historia3.
El Acuerdo de París estableció 1,5 °C como límite deseable, pero ya lo hemos superado temporalmente. Los escenarios más optimistas proyectan que el pico de calentamiento alcanzará al menos 1,8 °C, umbral que separa una reversión aún posible de un calentamiento permanente4.
Los impactos no son “naturales”: la ruptura del metabolismo sociedad-naturaleza
El fenómeno de El Niño, por sí solo, no explica las inundaciones catastróficas, los incendios devastadores ni las sequías extremas. Lo que convierte un evento climático en un desastre es la forma en que las sociedades han transformado —y destruido— los ecosistemas.
Aquí entra en juego un concepto clave y que podemos profundizar: la ruptura del metabolismo sociedad-naturaleza. El modelo productivo capitalista ha impuesto una lógica extractivista que rompe los ciclos naturales, impermeabiliza los suelos, desmonta bosques y entuba arroyos. Cuando llegan las lluvias intensas asociadas a El Niño, no hay suelo que absorba, no hay bosques que regulen, no hay cauces naturales que drenen.
El rol del modelo inmobiliario y la especulación
La impermeabilización del suelo es uno de los factores que más agrava los impactos de las lluvias extremas. La pérdida de superficies permeables reduce la capacidad de filtración, aumenta la velocidad del escurrimiento y satura los sistemas de drenaje. Cada nuevo desarrollo inmobiliario implica más asfalto, más desmonte y menos suelo absorbente.
A esto se suman el entubamiento de arroyos, el dragado indiscriminado y la contaminación de cuencas. Los ríos y arroyos, que deberían funcionar como sistemas de drenaje natural, son convertidos en canales artificiales que colapsan ante precipitaciones extremas.
El desmonte y la desertificación
El desmonte es otro factor determinante. En la región chaqueña argentina se han desmontado casi 9 millones de hectáreas desde 1976, una superficie equivalente a 440 veces la ciudad de Buenos Aires. Sin raíces que retengan el agua, sin el “efecto esponja” de los bosques, la tierra pierde su capacidad de absorber y regular el ciclo hídrico.
La urbanización sin planificación avanza sobre zonas de riesgo, mientras que la desertificación reduce la capacidad productiva de los territorios y expulsa a las comunidades rurales.
La vulnerabilidad social como producto de clase
Las consecuencias de estos fenómenos no se distribuyen de manera equitativa. Una de cada tres personas en Argentina habita en áreas altamente expuestas a inundaciones. Pero no es casualidad quiénes son las más afectadas.
Los sectores trabajadores y populares, excluidos del mercado inmobiliario formal, son empujados a ocupar tierras bajas e inundables. La vulnerabilidad geográfica se convierte así en una expresión directa de la desigualdad social y la exclusión económica. Las inundaciones interrumpen el acceso a servicios esenciales como salud, educación y transporte, profundizando la exclusión y reforzando condiciones estructurales de vulnerabilidad.
El imperialismo mete la cola
La reaparición de “El Niño” generó condiciones de posibilidad para una mayor intervención de Estados Unidos en América Latina. En Perú tuvieron un primer capítulo el 17 de agosto, cuando se realizó en Miami una reunión del Comando Sur, de la que participaron funcionarios del gobierno de Donald Trump junto a sus pares de la gestión de Keiko Fujimori donde acordaron políticas conjuntas para el abordaje de estos acontecimientos5. No son instancias ingenuas o coyunturales, sino que forman parte del Escudo de las Américas impulsado desde Washington donde además de la “cooperación” en materia de seguridad, comercio e inversión se encuentra planteado el eje de “desastre” naturales6.
Este tipo de intervenciones vienen ampliándose en América Latina como quedó demostrado durante los terremotos en Venezuela7 y Colombia8, donde las catástrofes ampliaron y profundizaron la supeditación directa a las directrices imperialistas.

Reunión del Comando Sur en Miami entre funcionarios del gobierno de EE.UU y Perú.
Hacia una organización desde abajo
Frente a la inacción estatal y la mercantilización de los territorios, la respuesta no puede ser individual. Es necesario politizar el conflicto socioambiental y construir organización popular y comunitaria para enfrentar tanto los límites impuestos “desde arriba” como las consecuencias del colapso ecológico capitalista.
En ese marco, desde hace años venimos desarrollando experiencias organizativas en barrios populares, villas o asentamientos, territorios abandonados por el Estado a la especulación inmobiliaria y a la existencia de grandes basurales, condiciones necesarias para que fenómenos como El Niño termine generando consecuencias sociales por demás graves como, por ejemplo, ocurrió en La Plata (capital provincial de Buenos Aires) en 20139.
Existen experiencias valiosas en este sentido: comisiones de emergencia barrial o asambleas ambientales que identifican zonas vulnerables junto a los propios vecinos, redes comunitarias de monitoreo climático, y proyectos de restauración participativa de ecosistemas.
La adaptación al cambio climático no puede ser un privilegio de quienes pueden pagarla. Debe ser una construcción colectiva, desde abajo, que cuestione las causas estructurales de la vulnerabilidad.
El verano más frío del resto de nuestras vidas
Hay un meme que circula en redes: Homero Simpson le dice a Bart que no se queje porque “este es el verano más caluroso de tu vida”. La versión actualizada sería: “pensá que este es el verano más frío del resto de tu vida”.
El Niño y La Niña no son fenómenos “naturales” en el sentido de que sus impactos sean inevitables. Son fenómenos climáticos que se intensifican por el calentamiento global, y cuyos efectos devastadores se multiplican por un modelo productivo que destruye los ecosistemas y por una sociedad que excluye a los más vulnerables.
La pregunta no es si habrá otro super El Niño. La pregunta es qué haremos, colectivamente, para que sus consecuencias no sigan siendo tan desiguales y tan destructivas. Porque el clima cambia, pero las causas estructurales de la vulnerabilidad siguen siendo las mismas. Y esas sí podemos transformarlas.
- https://www.aemet.es/en/noticias/2016/02/elninofebrero2016#enlaces_asociados ↩︎
- https://origin-www.nature.org/es-us/que-hacemos/nuestra-vision/perspectivas/reporte-del-ipcc-sobre-los-oceanos-criosfera/ ↩︎
- ttps://cnnespanol.cnn.com/2025/03/19/clima-y-tiempo/mundo-decada-mas-calurosa-trax ↩︎
- https://www.gov.br/mcti/pt-br/acompanhe-o-mcti/noticias/noticias-julho-outubro-2026/1-8oc-na-temperatura-global-e-limite-entre-aquecimento-reversivel-de-permanente#1 ↩︎
- “El Embajador Navarro y el Canciller Espá junto con representantes de ambos países impulsan cooperación ante El Niño desde Miami”, Embajada de los Estados Unidos en Perú. https://pe.usembassy.gov/es/el-embajador-navarro-y-el-canciller-espa-junto-con-representantes-de-ambos-paises-impulsan-cooperacion-ante-el-nino-desde-miami/# ↩︎
- “Perú se unirá al Escudo de las Américas”, Marti Noticias. https://www.martinoticias.com/a/per%C3%BA-se-unir%C3%A1-al-escudo-de-las-am%C3%A9ricas/473389.html. ↩︎
- “Venezuela: tragedia, colonia y metamorfosis política”, de Luis Bonilla para Punto de Vista Internacional. https://puntodevistainternacional.org/venezuela-tragedia-colonia-y-metamorfosis-politica/ ↩︎
- “El sionismo mete la cola en la ayuda humanitaria que se despliega en Colombia”, Punto de Vista Internacional. https://puntodevistainternacional.org/el-sionismo-mete-la-cola-en-la-ayuda-humanitaria-que-se-despliega-en-colombia/ ↩︎
- “La inundación y la necesidad de construir organización popular”, de Nicolás Salas para la revista Marabunta. https://www.corrientemarabunta.org/2023/03/28/la-inundacion-y-la-necesidad-de-construir-organizacion-popular/ ↩︎









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