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AMBIENTAL

Argentina fuera de la OMS: ¿Y qué?

Argentina fuera de la OMS: ¿Y qué?
18/02/2025

– ¿Qué hizo por nosotros la Nación Argentina mientras estuvo en la OMS?
– Nada.
– ¿Qué hará por nosotros la Nación Argentina ahora que salió de la OMS?
– Nada
Hace mucho, empezamos a ser víctimas ambientales.
Los que ya no están, se fueron siendo víctimas ambientales.
Los que quedamos, seguimos siendo víctimas ambientales.
Y todo ocurrió con nuestra Nación dentro de la OMS.
Temen contabilizar los sitios contaminados y las víctimas ambientales.
Y los que vendrán a estos lugares serán víctimas ambientales.
Y tampoco serán escuchados, con la Nación fuera de la OMS.
Apreciada desde el enfoque del desamparo ambiental, la Nación es una grandísima madre de mala entraña (dicho así, por decoro). Va un botón de muestra: Resulta que por sus hijos que se autolesionan con alcohol, tabaco y otras drogas, a esta madre se le despierta un interés nacional y les ofrece proyectos, leyes, planes, programas y políticas. Y en cambio, “cero empatías” por las víctimas ambientales (categoría que puede incluir a los autolesionados): cero sentimientos de identificación con sus hijos damnificados por contaminación ambiental cotidiana o por emergencias químicas, Argentina muestra apatía nacional y desdén permanente. No quiere llevar la cuenta, ni de los sitios con riesgo para la salud de la población ni de las víctimas que surgen y se acumulan en ellos. No remedia los sitios contaminados y no atiende a quienes allí se exponen y enferman. Argentina es la madre negacionistas de los sitios contaminados y de las víctimas ambientales. Las somete a situación de abandono, en áreas donde residuos químicos permanecen en aire, suelo y agua. Este asunto no entra en la agenda política. El problema es real, pero observado desde el ángulo costo/beneficio, si llegara a conocimiento público incomodaría a grandes contribuyentes. La Nación tiene en cautiverio toda una población incrustada y dañada en un medioambiente pernicioso, hostil y opresivo al cual no remedia. Así, quedan bajo la alfombra las cifras de cautivos: no se estorbará la maquinaria productiva, no se elevarán costos a las empresas. En realidad, en semejante ambiente nocivo e incluso tapando el tendal de víctimas ambientales, Argentina puede vigilar la Salud Pública y reducir la exposición a riesgos químicos siguiendo las recomendaciones de la OMS. Pero jamás las siguió. Y, obviamente, mucho menos ahora. Entonces, si la Nación permanece o no en la OMS, eso no hace la diferencia para las víctimas ambientales.  Desfilan los expertos. Se muestran enojados con el gobierno que sacó al país de la OMS. Integran sociedades científicas argentinas, organizaciones de la sociedad civil, universidades. Entre ellos muchos changarines o subvencionados de los victimarios ambientales. Pero, sí, sí, obvio: muy bonito las empresas y la academia. Claro, claro: mancomunadas en actividades de Investigación y Desarrollo. Los veo y pienso: si tanto les interesa la sanidad, si es tan imperiosamente necesario que Argentina permanezca en la OMS ¿Por qué no exigen declarar la emergencia sanitaria y ambiental por las consecuencias que traen los incendios forestales? Aunque esa pregunta viene de un don nadie como yo, la naturaleza de las cosas indica que son emergencias ambientales implican riesgo químico y originan víctimas. Los apasionados de este organismo internacional dedicado a la salud y seguridad deberían ser coherentes con las enseñanzas de la OMS sobre las repercusiones sanitarias de los incendios forestales. Repercusiones agudas y crónicas. Entre las agudas: quemaduras; exposición al humo que puede aumentar la mortalidad diaria; posible aumento del asma y de otras enfermedades respiratorias, y posible aumento de la mortalidad cardiovascular; posible aumento de las enfermedades respiratorias infantiles, que se asocian a una mortalidad considerable y pueden aumentar la mortalidad de los menores de 1 año; posible aumento de las hospitalizaciones por causas cardiopulmonares; posible aumento de las consultas de urgencias y ambulatorias; posibles alteraciones de la función pulmonar. Entre las crónicas: aumento del riesgo cancerígeno; aumento de la incidencia de asma y otras enfermedades respiratorias; aparición de nuevos casos de neumopatía crónica y disminución de la esperanza de vida. Estimada muchachada experta: saben muy bien que estos incendios incrementan la muchedumbre silenciosa de víctimas ambientales. Por eso, a Uds. los conozco por sus frutos, troupe funcional al sistema, con la Nación dentro o fuera de la OMS.Si pintaran de un solo color las tumbas de víctimas ambientales, el 90% del cementerio sería monocromo. Hoy sólo hace falta respirar aire exterior para llegar más rápido al camposanto. No todos los aires insalubres vienen de incendios forestales. En Argentina, especialmente en el conurbano, la nocividad del aire exterior cotidiano es otro problema viejo. No se le presta atención, no se lo quiere dimensionar. El aire daña camuflado en humos, nieblas, finos polvillos y olores extendidos a través de la contigüidad de fábricas peligrosas y viviendas. Por eso, de verdad: ni a mi peor enemigo le deseo que viva cerca de una industria de Categoría 3. En semejantes cercanías, el aprendizaje ambiental no es optativo. Lo respiras. Te lo hacen vivir en carne propia desde que estás en el vientre de tu madre. Pateaba suburbios blancos de ataque químico industrial, y tuve la suerte de hallar una banda de auténticos expertos ambientales de menos de 5 años. De ellos aprendí que “a veces, hay olores que son hediondos y petisos: porque no se los “ole” a upa de mami o a caballito de papá”. Les prometí que volvería a conversar pronto. Tarde más de una década en volver a visitar a los que eran mini víctimas ambientales. Supe que, pocos, se mudaron. Otros no llegaron a adolescentes, por quedar en el barrio. Y sobrevive un par de ex niños sabios en desamparo. Siguen el camino de los que ya no están, cursando enfermedades graves. Sin entrar y sin trabajar jamás en las putas fábricas, terminan padeciendo las mismas patologías propias de los obreros indemnizados apresuradamente. En modo autodidacta, las víctimas ambientales distinguen diversidad de hedores industriales. Algunos son específicos de accidentes químicos y, otros, típicos del funcionamiento diario de las fábricas. Ahora está de moda la educación ambiental, pero todos esos saberes basados en la experiencia sobre aire exterior contaminado, no se obtiene en las aulas: “porque el poder delimita el saber”, diría Foucoult. La OMS dice que intenta convencer a las naciones: “… ahora hay un conjunto mucho más sólido de pruebas que demuestran cómo la contaminación del aire afecta a diferentes aspectos de la salud en concentraciones incluso más bajas de lo que se creía anteriormente. Pero esto es lo que no ha cambiado: se estima que cada año la exposición a la contaminación del aire sigue causando millones de muertes y la pérdida de años de vida saludables…” (1). Y agrega, sobre enfermedades por contaminación ambiental (exterior): “Se estima que 4,2 millones de muertes en todo el mundo están relacionadas con la contaminación del aire, principalmente por enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer de pulmón e infecciones respiratorias agudas” (2).  No te olvides: Argentina era miembro de la OMS que emitía estas advertencias sobre riesgos de la contaminación del aire exterior. Pero cuando OMS mandó esos avisos, estábamos en Planeta Argentina. Y seguimos flotando en un mundo imaginario y desenchufados de la realidad ambiental y sus riesgos y masacres cometidas haciendo uso del medioambiente. Y nuestro destino es la persistencia en el error. La Nación no considera prioritarios dispositivos tecnológicos de alerta temprana para medir la calidad del aire y dirigir mensajes preventivos a la comunidad cuando se registran niveles elevados de contaminación del aire exterior. Pero así se respira día a día en este matadero ambiental y sanitario, con la Nación dentro o fuera de la OMS(1) Directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire: partículas en suspensión (PM2,5 y PM10), ozono, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y monóxido de carbono(2) Exposición a la contaminación del aire y sus efectos sobre la saludLos estudiosos se quejan, dicen que separados de la OMS seremos apartados del Mundo. Que ahora el sistema de Salud argentino se debilitará. Pero fue la Nación unida al Mundo la que hizo invisibles a las víctimas ambientales. Y ellas jamás fueron registradas por el sistema de Salud fuerte. Y por lógica consecuencia, tampoco ahora que el sistema será débil. Así que no viene al caso si la Nación está o no está en la OMS porque nada va a cambiar el desamparo de las víctimas ambientales. Ahora dicen que la OMS “…también articula estrategias ante emergencias, …” Pero lo único cierto es que mientras la Nación estaba en la OMS, no articuló ninguna estrategia ante emergencias químicas que, a lo largo de la historia del medioambiente argentino, impactaron y causaron víctimas ambientales. Y el Ministerio de Salud hace teatro cuando traza mapas de regiones donde hay problemas con materiales peligrosos: sólo señala escenarios, nunca actores.  Los accidentes tecnológicos futuros, sus secuelas a corto y largo plazo y sus víctimas nunca motivarán otra cosa que desamparo ambiental y sanitario, con la Nación dentro o fuera de la OMS.Si pintaran de un solo color las tumbas de víctimas ambientales, el 90% del cementerio sería monocromo. El suelo es importante, mientras hacemos sombra sobre él.  La realidad indica que la contaminación química del suelo puede irrumpir en tu organismo. La política indica que el fondo libre de tu casa puede funcionar como huerta. Y, desinteresado de los niveles de contaminación del suelo suburbano, el oficialismo milita políticas verdes y ecológicas de “alimentación saludable y soberanía alimentaria y huertos urbanos”. Y llega el nuevo oficialismo: la libertad con bolsillos vacíos. Y cada vez más familias que se arriesgan al huerto doméstico. Pero en la trama de esta historia, el contribuyente hambriento es el único ignorante de los riesgos de consumir alimentos cultivados directamente en suelo de casa. En proximidades puede funcionar una estación de servicio, o un taller mecánico o chatarrería o fábrica de pinturas, etc. En fin, aquellas actividades económicas que, sin control, pueden haber contaminado químicamente el suelo desde antaño. Y esos contaminantes en el suelo pueden migrar a los alimentos que crecen en la huerta. Pero … ¿Qué pasa, amigo? ¿Desistió de poner un huerto en casa? Pero si aun no le di el dato de mal agüero: los contaminantes químicos del suelo no necesitan un huerto para invadir su organismo. En “El Suelo: un reto para salud” (3) leemos que recién en 1977 la OMS: “propuso un ambicioso plan con el lema “Salud para todos en el año 2000” donde aparece la contaminación de suelos como un tema de salud pública”. Y en el siguiente milenio, eso todavía no aparece como tema de salud pública en nuestra Nación. Tampoco una ley nacional de sitios contaminados (PBA tiene su propia ley, pero mejor me callo. No quiero inducir al suicidio o perder los escasos lectores de TERRATOXNEWS). Sin embargo, saben que no chamuyo de Cambio Climático porque denuncio la historia real y subterránea, con la Nación dentro o fuera de la OMS.(3) González Huecas, C., & López Lafuente, A. (2015). El Suelo: un reto para la salud. Revista De Salud Ambiental, 15(2), 76–79. Recuperado a partir de https://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/779
Escudados con 50 sellos institucionales, los expertos fans de la OMS pasan despotricando contra el gobierno libertario y dicen: “Argentina no puede prescindir de los mecanismos globales de cooperación en salud sin asumir grandes riesgos para su población”. Sus dichos merecen crítica si la palabra “población” no incluye a las víctimas ambientales. Consulté el documento: Estrategia de cooperación de la OPS/OMS con Argentina 2017-2021, para saber qué lugar asignan a las víctimas ambientales en los mecanismos globales de cooperación en salud. El Prefacio daba alguna esperanza en el fragmento que dice: «Las prioridades y las áreas de enfoque buscan …; mejorar la gestión de riesgos para la salud derivados del ambiente, el cambio climático, las actividades humanas, así como las amenazas infecciosas, químicas, toxicológicas, nucleares y/o radiológicas; …». Puse pulgar arriba porque el documento abundaba en estadísticas de múltiples problemáticas sanitarias y población afectada. Y al final, puse pulgar abajo porque había vacío estadístico sobre problemas de exposición ambiental aguda o crónica y población blanco de impacto. Ni siquiera mostraba datos cuantitativos de, p.ej.: resultados de análisis toxicológicos realizados a población impactada, usados para detectar y evaluar la exposición a ciertas sustancias químicas y posibles consecuencias en la salud. En conclusión, estimados expertos pueden meterse los mecanismos globales de cooperación en salud donde ya saben: son otra herramienta de invisibilización de víctimas ambientales. A ver si les quedan argumentos y saben responder las siguientes preguntas: ¿Cuándo la Nación demostró a las víctimas ambientales que la salud es un derecho humano? ¿Cuándo la Nación probó a las víctimas ambientales que la salud es una prioridad que requiere compromiso con el bienestar de la población? Vamos, respondan, ánimo, es simple: siendo víctima ambiental no hay diferencia si tu Nación está o no está en la OMS.


Si pintaran de un solo color las tumbas de víctimas ambientales, el 90% del cementerio sería monocromo. Enciendo la radio y escucho: “Hay que tomar mucha agua, hace bien, evita la deshidratación”. No es raro que el mapa del conurbano te muestre en una manzana dos o más fábricas que trabajan con sustancias peligrosas. Típica escenografía del primero y del segundo cordón. ¿Te pasa que el agua de la ducha tiene olor a aceite de máquina y la piel te queda como aceitada? Preguntas similares hacen los vecinos de a pie por esos barrios. El statu quo requiere que ignoremos que somos víctimas ambientales. Encontré que en enero de 2017, AySA publicó Estudio del Servicio Partido de Moreno. Cuando lo leí me pregunté si la empresa, 8 años después, ya solucionó los problemas con tetracloroetileno o tetracloroeteno; tricloroetileno o tricloeteno; tetracloruro de carbono; benzo(a) pireno; clorofenoles; triclorofenol; compuestos orgánicos volátiles; compuestos orgánicos, que halló en demasiados pozos de captación de agua corriente activos, en ciertas zonas de Moreno. No, esto no lo mostró la prensa. Y me parece que ya sabes la razón. Si en Moreno tienen todo eso en el agua corriente, ¿Qué encontraremos donde el servicio de AySA no llegó? Y … ¿Cómo estarán en el resto del Conurbano? No se conocen evidencias de que esos contaminantes fueron eliminados del agua corriente. Lejos de los 24 municipios que rodean la Ciudad de Buenos Aires, la OMS advierte a los países miembros: que el agua es asunto primordial para la Salud Pública, que debe ser potable, que debe ser limpia y segura (libre de riesgos biológicos, químicos, radiológicos, nucleares). Si la OMS tiene razón, el sentido común asume que el Ministerio de Salud tiene incumbencia directa en los resultados del control de calidad del agua corriente. Pero le envío mi más sentido pésame, estimado lector: en los hechos, en esa cartera los resultados de los controles de calidad de agua corriente son algo ajeno y completamente desconocido. ¡Empatía, por favor, con los burócratas de Salud! Para ellos y para nosotros, las empresas de agua tienen un único resultado: el importe de la factura. Tómala con calma, hasta aquí, narré cómo funcionan las cosas con la Nación dentro o fuera de la OMS.


Mientras finalizo este post surge esta pregunta: ¿El sistema político y económico encuentra turbulencia y desestabilización en el número sitios contaminados y de víctimas ambientales?
Hay una leyenda que parece dar respuesta a esa pregunta en lo relativo a víctimas ambientales. Dice así:

“Había una vez alguien que investigó para el Banco Mundial sobre una específica población vulnerable expuesta a riesgos ambientales en un distrito del conurbano. Terminó la investigación. Antes de llevársela a los banqueros, pasó por el Ministerio, por cortesía.
En el piso 10, el ministro en su escritorio tomó la carpeta y le clavó directamente el ojo a la página de cifras totales.
Cerró el voluminoso estudio. Hurgó la gaveta y extrajo algo que colocó en el borde del escritorio.
Era una goma de borrar y la dejó allí, a disposición del investigador. Se produjo un molesto silencio.

Ministro: – Úsela.
Investigador: – Nunca hago eso, tengo ética.
Ministro: – Úsela.
Investigador: – De ninguna manera, Sr. Ministro.
El funcionario se puso a mirar la amplia ventana de su despacho.  
Ministro: – Hágame caso. No vaya a ser que, por una cifra de pibes de un municipio de mala muerte, Ud. no pueda volver a su casa.

Pero es nada más que un cuento. Es sólo una narración de sucesos fantásticos que se transmite por tradición, con la Nación dentro o fuera de la OMS.
Por lo antedicho y por muchísimo más, cuando me vienen a hacer acting con  Argentina salió de la OMS, respondo: ¿Y qué?

Ángel NAVARRO
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