Este jueves aparecieron afiches en la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA con la silueta de Axel Kicillof y el lema «organizar la esperanza», convocando al acto que hará su fuerza política (Movimiento Derecho al Futuro) el próximo 19S, mismo día en que se hará la Marcha de la Bronca. Dos estrategias que se cruzan: esperar más de un año por una salida electoral u organizar ahora la bronca desde abajo para pelear por una huelga general y derrotar el plan de un Gobierno golpeado y en decadencia. Por Juan Manuel Astiazarán
La ciudad de Buenos Aires y el AMBA amanecieron este jueves empapeladas con dos convocatorias bien diferenciadas, que muestran dos caminos bien nítidos y contrapuestos de cara al próximo 19 de septiembre. Es que ese sábado se pondrán en juego dos estrategias políticas frente al ajuste de Javier Milei.
Por un lado, Axel Kicillof reunirá al peronismo en Avellaneda para el acto de cierre del Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). El mismo está convocado najo el lema «Organizar la esperanza» y con la mira puesta en empezar a definir el armado electoral que presentará de cara a las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Una política que propone esperar más de un año mientras las consecuencias del plan económico de Milei golpean cada vez más a millones de trabajadores.
Por otro, la preparación de la Marcha de la Bronca. Una movilización que tendrá alcance nacional y que busca transformar el descontento creciente contra este gobierno en organización y acción en las calles, apuntando directamente a la necesidad de una huelga general «en el camino de derrotar a Milei, su plan y sus cómplices» .
Más que una coincidencia de calendario, el 19S expone dos formas diferentes de pensar cómo enfrentar al Gobierno y su política de ajuste.
Kicillof y la campaña de la espera
El acto de Kicillof tendrá lugar en el predio de la UTN de Avellaneda y contará con intendentes, ministros, dirigentes sindicales de la CGT y CTA entre otros. La jornada la cerrará el gobernador pero antes incluirá paneles sobre salud, educación, trabajo, diversidad y ambiente, además de un documento final.
El objetivo político está claro. Kicillof busca consolidar al Movimiento Derecho al Futuro como espacio de referencia dentro del peronismo y comenzar a ordenar una candidatura presidencial con horizonte en 2027. La consigna «Organizar la esperanza» sintetiza esa apuesta: construir una alternativa electoral al Gobierno de Milei y esperar el recambio en las urnas que se daría a partir de diciembre de 2027. Es decir aguantar al menos 15 meses más.
El acompañamiento de la CGT no es un dato menor. La central sindical respalda el acto mientras mantiene la tregua con el Gobierno y evita convocar a una huelga general frente a un ajuste que golpea salarios, jubilaciones y puestos de trabajo. Después de amagar con convocar a un paro, los dirigentes definieron que era mejor idea dejarlo nuevamente en suspenso y en su lugar viajar al Vaticano a reunirse con el Papa León XVI para conversar sobre su visita a la Argentina en el mes de octubre.
El contraste también aparece en la orientación que Kicillof viene mostrando: reuniones con grandes empresarios y multinacionales, promesas de responsabilidad fiscal y compromisos con el pago de la deuda externa, mientras en la provincia continúan los conflictos por salarios, despidos y deterioro de los servicios públicos.
Difícil hablar de «esperanza» para quienes están sufriendo hoy las consecuencias del ajuste. La apuesta de la dirigencia peronista pasa por acumular fuerzas para una futura disputa electoral, ya que ven a un gobierno desgastado y en decadencia. Para eso envía señales de moderación a los dueños del poder real, mientras las demandas sociales siguen acumulándose en el presente.
La Marcha de la Bronca: organizar el descontento
En paralelo, la Marcha de la Bronca prepara una movilización de alcance nacional. La convocatoria retoma la experiencia de la movilización del 6 de agosto y suma a sindicatos combativos, centros de estudiantes, organizaciones ambientales, organismos de derechos humanos, feminismo, diversidad, jubilades, científicos, artistas y comités por Myriam Bregman.
En el AMBA, la concentración será a las 15:30 en Congreso para marchar hasta Plaza de Mayo. La convocatoria también se replica en distintas ciudades del país.
El planteo parte de una premisa opuesta a la espera electoral: no hay que aguardar hasta 2027 para enfrentar el ajuste. La propuesta es coordinar las luchas que ya existen, romper la tregua de las conducciones sindicales y construir una fuerza capaz de disputar en las calles. En ese marco, la huelga general aparece como una necesidad para enfrentar el plan económico de Milei y a los sectores empresariales y políticos que lo sostienen.
La convocatoria busca, además, que los distintos reclamos no queden aislados. Despidos, salarios, jubilaciones, educación, salud, ambiente y derechos democráticos forman parte de una misma pelea que, según sus organizadores, necesita una respuesta colectiva.
¿Qué se juega el 19S? Dos caminos frente al ajuste
La diferencia entre «organizar la esperanza» y «organizar la bronca» no se reduce a dos consignas. Expresa dos estrategias frente a la crisis.
Kicillof apuesta a ordenar a su espacio y llegar fortalecido a una disputa electoral, en medio de una feroz interna en el peronismo. Para eso piede esperar pasivamente durante más de un año. Pero esa perspectiva no es posible para quienes hoy enfrentan las consecuencias del ajuste y pelean todos los días por llegar a fin de mes. Precisamente por eso la Marcha de la Bronca propone poner todo ese descontento que viene creciendo en las calles, que es la única manera que se ha demostrado viable para modificar la relación de fuerzas.
La discusión también atraviesa a las organizaciones sindicales. Mientras las conducciones de la CGT mantienen la tregua, distintos sectores combativos vienen reclamando un paro general y una coordinación de las luchas. En ese escenario, la convocatoria del 19S busca convertirse en un punto de encuentro para sectores que cuestionan tanto las políticas de Milei como la pasividad de las dirigencias que podrían enfrentarlas.

El 19 de septiembre será, entonces, algo más que una jornada de movilización. En un contexto de ajuste, despidos, caída salarial y deterioro de las condiciones de vida, las calles aparecen como un escenario donde también se disputa qué salida construir frente al Gobierno: esperar el recambio electoral o construir desde ahora una respuesta colectiva contra el ajuste. El 19S pondrá esas dos estrategias frente a frente.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico









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