Diego Valenzuela volvió a poner el foco en la coparticipación bonaerense para cuestionar al gobernador Axel Kicillof.
El argumento parece sencillo: Tres de Febrero sería el municipio que menos recursos recibe por habitante y, sin embargo, gracias a una supuesta “buena administración”, la gestión local habría conseguido hacer obras, bajar impuestos y mantener las cuentas municipales con superávit.
El problema es que, cuando se mira un poco más allá del posteo, aparecen varias preguntas que Valenzuela no responde.
“Tres de Febrero es el municipio que menos coparticipación recibe por habitante: $99.225, menos de la mitad del promedio provincial de $205.720”, sostiene el intendente. Pero si se pretende hacer un análisis serio de los recursos municipales, no alcanza con mostrar cuánto dinero llega desde la Provincia. También sería necesario explicar cuánto recauda Tres de Febrero por habitante a través de sus tasas municipales, cuánto dinero ingresa por otros conceptos y cuánto de ese presupuesto termina efectivamente destinado a obras y servicios para los vecinos.
Ese dato, llamativamente, no aparece.
Tampoco aparece un detalle concreto de las grandes obras que supuestamente permiten afirmar que “con buena administración” el municipio logró transformar la ciudad. Porque una cosa es administrar, mantener servicios y realizar trabajos de mantenimiento —algo que cualquier gobierno municipal tiene la obligación de hacer— y otra muy diferente es desarrollar una política sostenida de obra pública capaz de modificar la infraestructura del distrito.
Y ahí es donde el relato empieza a quedar corto.
Después de más de una década de gestión de Valenzuela, ¿cuáles son las grandes obras estructurales que transformaron Tres de Febrero? ¿Dónde están los nuevos grandes espacios deportivos? ¿Dónde están los nuevos jardines maternales municipales? ¿Dónde está una red de nuevos centros de salud municipales? ¿Dónde están las obras de infraestructura que permitan comparar al distrito con otros municipios del conurbano?
Un buen ejemplo para establecer una comparación es Avellaneda, un municipio de características urbanas y poblacionales comparables. Allí, la discusión sobre la utilización de los recursos municipales no se limita a hablar de superávit: existen políticas concretas de inversión en infraestructura social.
En 2025, Avellaneda inauguró un nuevo Centro Municipal de Cuidado Familiar y Comunitario en Wilde, con consultorios médicos, odontológicos, ginecológicos, obstétricos, enfermería y vacunatorio, destinado a beneficiar a más de 65.000 vecinos. La obra implicó una inversión conjunta de $1.238 millones entre Provincia y Municipio.
Ese mismo año, Avellaneda inauguró además su Jardín Maternal Municipal N.º 28, con una inversión superior a los $352 millones. Y el propio municipio informa una extensa red de jardines maternales distribuidos por sus distintas localidades.
En materia deportiva, también existe una política de infraestructura mucho más amplia. Las licitaciones municipales muestran, por ejemplo, obras para nuevas etapas de polideportivos, además de otras intervenciones de infraestructura urbana.
La comparación no pretende decir que Avellaneda sea un municipio perfecto ni que todo lo que allí se hace deba ser tomado como modelo. La cuestión es otra: sirve para demostrar que los recursos municipales pueden traducirse en infraestructura concreta y visible.
Por eso, cuando Valenzuela afirma que Tres de Febrero “pudo hacer muchas obras”, sería interesante que presente el listado.
No alcanza con una cifra de coparticipación para explicar toda la gestión municipal. Mucho menos cuando se utiliza esa cifra como argumento político para responsabilizar exclusivamente a Kicillof por las limitaciones del distrito.
Porque si Tres de Febrero recibe menos coparticipación por habitante, la pregunta inevitable es qué hizo el municipio durante todos estos años para compensar esa situación. ¿Cuánto recaudó? ¿Cuánto gastó? ¿Cuánto destinó a obra pública? ¿Cuántas obras nuevas de envergadura realizó? ¿Cuántos centros de salud construyó? ¿Cuántos jardines maternales creó? ¿Cuántos polideportivos nuevos puso en funcionamiento?
La discusión sobre la coparticipación es válida y merece ser debatida con números. Pero no puede convertirse en una excusa permanente para evitar discutir la gestión local.
Valenzuela busca instalar que el problema está en la Provincia y que, a pesar de eso, Tres de Febrero funciona gracias a su administración. Sin embargo, después de tantos años al frente del municipio, también corresponde evaluar qué hizo el gobierno municipal con los recursos que sí tuvo.
Porque mantener lo que ya existe no es lo mismo que transformar una ciudad. Y administrar un presupuesto con superávit tampoco constituye, por sí solo, una política de desarrollo si ese resultado no se traduce en mejores servicios, infraestructura y derechos para los vecinos.
La política pública se mide, en definitiva, por sus resultados.
Y en Tres de Febrero, antes de volver a señalar exclusivamente a Kicillof, estaría bueno que Valenzuela muestre las obras, los números completos de la recaudación municipal y cuánto se invirtió realmente por habitante.
Menos relato y más datos. Menos comparación selectiva y más rendición de cuentas. Porque después de más de diez años de gobierno municipal, los vecinos también tienen derecho a preguntar qué se hizo con cada peso que ingresó a las arcas de Tres de Febrero.
Credito Noti Digital
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