¿Cómo se construye un barrio cuando todo parece indicar que no se puede? Este jueves 8 de octubre, a las 17, se presentará en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA el cuadernillo “Barrios comunitarios: construir colectivamente donde dicen que no se puede”, que sistematiza la experiencia de los barrios comunitarios Crisol Popular, en Cuartel V, Moreno, y Norita Cortiñas, en Guernica. La actividad se desarrollará en el Aula 1115 del Edificio Cero + Infinito y contará con un conversatorio sobre el rol de la universidad y la academia en los procesos de organización territorial. La publicación reconstruye una experiencia nacida después de la recuperación de tierras de Guernica en 2020 y desarrollada a partir de la organización comunitaria, el acceso a la vivienda, el trabajo autogestionado y la articulación con equipos técnicos, universidades y organismos públicos. Ambos proyectos comparten “acceso a la vivienda con perspectiva comunitaria”, “asamblea como método de organización”, “defensa de los derechos humanos” y “generación de trabajo autogestionado comunitario”. Por ANRed.
Este jueves 8 de octubre, a las 17, se presentará en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA el cuadernillo “Barrios comunitarios: construir colectivamente donde dicen que no se puede”, una sistematización de la experiencia de los barrios Crisol Popular, ubicado en Cuartel V, Moreno, y Norita Cortiñas, en Guernica. La actividad será en el Aula 1115 del Edificio Cero + Infinito y estará acompañada por un conversatorio sobre el rol de la universidad y la academia en los procesos territoriales.
La experiencia tiene su origen en la recuperación de tierras de Guernica de 2020. El documento que convoca al conversatorio señala que en aquel momento “2.000 familias resistieron tres meses hasta ser violentamente desalojadas el 29 de octubre de ese año” y que, posteriormente, las familias continuaron organizadas en asambleas para reclamar tierras destinadas a vivir y producir alimentos. A partir de esa organización surgieron los proyectos que luego dieron lugar a ambos barrios comunitarios.
El cuadernillo reconstruye una experiencia que busca enfrentar una problemática estructural. Según los datos del ReNaBaP citados en la publicación, existen “6.467 barrios con graves problemas de infraestructura y de habitabilidad” donde viven “1.287.942 familias en situación de pobreza e indigencia”; la mitad de esas familias se encuentra en la provincia de Buenos Aires. El documento ubica allí el contexto de la recuperación de tierras y de la posterior construcción comunitaria.
El barrio comunitario Crisol Popular se constituyó en 2022 sobre un terreno de cinco hectáreas en Cuartel V, adquirido luego de que uno de los proyectos impulsados por las asambleas fuera aprobado por la Secretaría de Integración Socio Urbana. En el caso del barrio Norita Cortiñas, la propia organización logró concretar la compra comunitaria de un terreno de dos hectáreas en Guernica, después de que el segundo proyecto no obtuviera financiamiento estatal.
Los dos barrios comparten una serie de acuerdos que colocan a la organización comunitaria en el centro. Entre ellos aparecen el “acceso a la vivienda con perspectiva comunitaria”, la “asamblea como método de organización”, la “defensa de los derechos humanos”, la “perspectiva de género, rechazo a la violencia hacia mujeres, niñeces y disidencias”, la “preocupación sobre el impacto ambiental y energético” y la “generación de trabajo autogestionado comunitario”.
La publicación también sistematiza el trabajo realizado para resolver necesidades básicas que el acceso formal a una vivienda no garantiza por sí solo. Entre los objetivos aparecen “lograr condiciones dignas de habitabilidad para las familias de ambos barrios”, garantizar agua potable, mejorar el acceso a la energía y desarrollar sistemas de drenaje y tratamiento de efluentes. En los dos barrios, los estudios realizados determinaron que el agua disponible no era apta para el consumo.
Uno de los rasgos centrales de la experiencia es la articulación entre organizaciones populares, universidades, organismos públicos y equipos interdisciplinarios. El documento destaca el trabajo conjunto con el Taller Libre de Proyecto Social de la UBA, el Laboratorio de Limnología del CONICET, INTA, Instituto Nacional del Agua y otras organizaciones, que participaron en proyectos vinculados con agua, energía, tratamiento de residuos, arbolado, producción y planificación urbana.
El encuentro de este jueves pondrá justamente en discusión esa articulación. El flyer propone el conversatorio “Rol de lo público y de la academia. ¿Hacia donde orientamos nuestras acciones?”, con participación de integrantes del Laboratorio de Limnología de CONICET/FCEyN-UBA y de Matías Blaustein, investigador del CONICET y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. La experiencia sistematizada plantea un interrogante sobre qué conocimiento se produce, para quién y desde qué territorios: “la colaboración de equipos de trabajo interdisciplinario de apoyo técnico que respalden ese proceso con una mirada de construir saber científico desde y para los territorios, es fundamental.”
Así, la presentación de “Barrios comunitarios: construir colectivamente donde dicen que no se puede” busca poner en circulación una experiencia que enfrenta las visiones mercantiles de la vivienda y propone otra forma de habitar: “el fortalecimiento de la demanda habitacional comunitaria juega un papel de disputa con las visiones mercantiles y expulsivas de la propiedad privada»” y “propone una forma de habitar los territorios desde parámetros cooperación y solidaridad que esperamos sean la llama de nuevas luchas y logros”.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico









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