Luego de varios meses de licencia, el exintendente de Tres de Febrero y ahora senador provincial, Diego Valenzuela, reapareció en la Legislatura bonaerense con críticas al funcionamiento del Senado. En sus redes sociales sostuvo: «Los bonaerenses necesitan otra cosa: proyectos de ley y reformas que mejoren la seguridad, impulsen el empleo y modernicen la provincia. Es hora de debatir lo importante.» Su cuestionamiento llegó tras la primera sesión del año en la Cámara Alta, que había permanecido varios meses sin actividad parlamentaria.
Sin embargo, el concepto de «impulsar el empleo», convertido en una de las consignas repetidas por los dirigentes de La Libertad Avanza, choca con la realidad que atraviesa el mercado laboral argentino. Los últimos indicadores muestran que el empleo registrado cayó un 1,1%, mientras que el trabajo informal creció un 3,4%, reflejando una economía donde cada vez más personas consiguen ingresos sin derechos laborales, estabilidad ni cobertura social.
La contradicción resulta aún más evidente en Tres de Febrero. Mientras desde el discurso se habla de generar empleo, el distrito continúa atravesado por la incertidumbre que rodea a la planta de Stellantis, cuya decisión de dejar de producir determinados modelos para priorizar la importación mantiene en alerta a trabajadores y al entramado industrial local.
La industria automotriz no sólo representa puestos de trabajo directos. Detrás de cada fábrica existe una red de autopartistas, proveedores, transportistas y comercios que dependen de la actividad productiva. Cuando la producción se reemplaza por importaciones, el impacto trasciende a una empresa y alcanza a toda la economía regional.
En ese contexto, la apelación permanente al «empleo» parece quedar reducida a una consigna política si no está acompañada por medidas concretas que protejan la producción nacional, fortalezcan la industria y generen puestos de trabajo registrados. Porque la creación de empleo no se mide por los discursos en redes sociales, sino por los datos que muestran cuántos argentinos consiguen un trabajo formal y cuántos terminan empujados hacia la informalidad.
La discusión, entonces, excede el funcionamiento del Senado bonaerense. El verdadero debate pasa por preguntarse si las políticas económicas actuales están generando las condiciones para producir más, invertir más y crear empleo de calidad, o si, por el contrario, están profundizando un modelo donde crece el trabajo precario mientras retrocede el empleo registrado. Ese es, probablemente, uno de los temas más importantes que hoy esperan respuestas tanto los bonaerenses como los vecinos de Tres de Febrero.
Con NA.
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