En Tres de Febrero el nepotismo se muestra sin filtros. Diego Valenzuela, actual intendente y recientemente licenciado para asumir como senador provincial, insistió durante su campaña que su candidatura no sería testimonial.
Por Claudio Gambale

Sin embargo, su pedido de licencia generó incertidumbre sobre cuál será su verdadera función, mientras circulan rumores que lo podrían vincular a un cargo en el gobierno nacional, aunque aún no se conoce a qué secretaría.
En paralelo, Valenzuela decidió mostrarse públicamente junto a Rodrigo Aybar, el supuesto intendente en su reemplazo, aunque todo indica que Valenzuela continúa moviendo los hilos desde las sombras sin intención de ceder realmente el poder.

La situación se agrava al crear una nueva secretaría, denominada “Capital Humano”, en la que colocó a su esposa, Daniela Reich. Ella, que terminó su contrato como senadora del PRO, ahora forma parte del equipo municipal en Tres de Febrero, acompañando a su marido que también se adhirió a La Libertad Avanza. Lejos de desvincularse de la política para trabajar en el sector privado, como suelen hacer quienes se proclaman liberales para distanciarse de la política tradicional, Reich aceptó el cargo y un salario público en la administración local.
Esta práctica es un claro ejemplo de nepotismo, que desmiente cualquier discurso de renovación o lucha contra la casta política. Valenzuela y su entorno se vendieron como una oposición a las malas prácticas, pero evidencian que sus acciones están muy lejos de esa promesa.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico



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