Llevaba varios días internado luego de sufrir un accidente doméstico. Dejó un legado potente en todas las disciplinas del espectáculo nacional y llegó a la política partidaria tras varios años de militancia sindical.
En las primeras horas de este lunes falleció Luis Brandoni, uno de los más destacados actores argentinos, de prolongada trayectoria en teatro, cine y televisión, cuyo legado también reconoce una comprometida militancia política.
Su deceso se produjo en el Sanatorio Güemes del barrio porteño de Villa Crespo, donde se encontraba internado desde hace varios días por las lesiones que le provocaron un accidente doméstico,
Tenía 86 años y el dato saliente es que trabajó en su amada profesión hasta pocos días antes de su dolorosa partida.

A la triste noticia la confirmó Multiteatro en su cuenta de X. “Murió Luis Brandoni. Con Beto se va el último primer actor de una generación inolvidable. Impulsor del teatro nacional, desde esta Casa Teatral seguiremos aplaudiendo su compromiso permanente, que excedió el ámbito del escenario. Hoy es un día muy triste para nuestra cultura”, fue el mensaje de la mayor empresa de salas teatrales del país.
Brandoni, al que apodaban “Beto” porque su primer nombre era Adalberto, había nacido en Dock Sud, partido de Avellaneda (Buenos Aires), el 18 de abril de 1940.
Hijo de José Domingo Brandoni (bancario) y de Luisa Valentina Emiliani (ama de casa), “Beto” encontró su vocación gracias a su hermano nueve años mayor, Gerardo José Brandoni, quien estudió cantó lírico en el Teatro Colón y se ganó la vida como integrante del coro Mancuso, cuerpo que llegó a trabajar en puestas de El Teatro Nacional.
Con los años, ese amor incipiente por los escenarios se reforzó con puestas de títeres desarrolladas en el galpón de su casa durante su niñez y con la oportunidad de leer textos frente a los micrófonos de Radio Libertad ya como adolescente.
Egresado del Conservatorio Nacional de Arte Dramático, debutó en teatro en 1962, con un rasgo expresivo muy contundente.
“Así es este oficio, así me criaron en el Conservatorio. Un maestro nos decía ‘no tiene que haber un hombre más elegante que un actor con esmoquin ni un linyera más miserable que un actor con harapos’. La gracia de esto era encontrar los trazos básicos de un personaje para representarlos de la manera más verosímil posible. Esto es lo divertido de ser actor”, resumió Brandoni en entrevista con La Voz, en agosto de 2018.
“Me pasé la vida observando a la gente tratando de aprender sus rasgos sobresalientes para luego plasmarlos en una ficción”, amplió en ese mismo diálogo.
“Los personajes son una síntesis. Si el personaje está bien hecho, la gente puede contar acerca de él como si fuera una persona escindida del actor, por más que haya socializado con él sólo 90 minutos”, remató.
La trayectoria de Brandoni
Tras integrar el elenco de la Comedia Nacional Argentina, Luis Brandoni no tardó en consagrarse como protagonista de numerosas obras.
A lo largo de una trayectoria de más de 60 años, las más exitosas fueron Chúmbale, Las criadas, La Nona, Convivencia, Made in Lanús, Stéfano, Justo en lo mejor de mi vida, Un enemigo del pueblo y Parque Lezama, recientemente adaptada a cine y disponible en la plataforma Netflix.
Aunque siempre reivindicaba al teatro como el epicentro sagrado de la magia actoral, es imposible limitar el legado de Luis Brandoni sólo a ese arte, ya que también dejó una huella imborrable en sus respectivas trayectorias en televisión y en cine.
Su talento para recrear personajes que fueron de extremo a extremo de la escala sociocultural convirtieron en icónicos algunos de sus trabajos.
Pongamos por caso a Antonio Musicardi, su despreciable “nuevo rico” de Esperando la carroza (Alejandro Doria, 1985) que patentó giros y expresiones como “Tres empanadas” y “Ahí lo tenés al pelotudo”.
En la era del frenesí digital, esos gestos se convirtieron en meme.
Otro personaje entrañable de Brandoni fue el que hizo para Buscavidas (Canal 13, 1984 – 1988), su primera ficción televisiva tras el regreso de la democracia. Allí representó a Camilo, un vendedor ambulante que compartía pensión con su par chileno Ramón Salazar Rojas (Patricio Contreras), ambos abastecidos de baratijas por “El Loro” (Roberto Carnaghi).
“Para mí fue muy importante porque me permitió salir de la lista negra que encabecé durante la dictadura. El primer prohibido de la dictadura fui yo: el golpe fue el 24 de marzo del 76 y el 26 grababa un programa que estaba haciendo en Canal 9 con Marta González. Mientras esperábamos una escena, nos fuimos a tomar un café, ella se puso a llorar y me dijo que me habían echado”, recordó el actor.
“A las 48 horas del golpe de Estado ya me habían puesto en la lista negra. Por eso, volver a la televisión con un programa como Buscavidas fue un gran desahogo. Fueron casi ocho años de ostracismo en los que no me hacían ni reportajes. Lo único que estaba permitido era mencionar el nombre y apellido en el marco de una crítica de teatro. Muchos de nosotros sobrevivimos trabajando en teatro, en forma privada. Fue una fiesta extraordinaria volver a trabajar”, añadió sobre aquella ficción, de la que no quedó rastro alguno.
Brandoni culpó a Gerardo Sofovich de haber borrado todas las cintas de aquella ficción. “Un esbirro de Gerardo Sofovich borró todos los capítulos de Buscavidas. Yo tenía una situación muy conflictiva con el señor Gerardo Sofovich, que fue quien dio la orden para que borraran el programa y mandó a un cómplice que tenía un cargo en la conducción de Canal 13 y que cumplió esa tarea”, le aseguró a La Nación.
“Que yo sepa, no se borraron otros programas del canal: el interés de Sofovich estaba en borrar Buscavidas porque estaba yo. Fue una especie de venganza porque en un programa de Susana Giménez le hice pasar un mal rato, diciéndole cosas que había hecho muy mal cuando estuvo en la conducción en ATC. No quedó nada de Buscavidas y no fue un accidente”, amplió.
Además de Buscavidas, entre sus programas televisivos más recordados se cuentan Las grandes novelas, La Nena, El hombre de tu vida, Mi cuñado y la multipremiada Un gallo para Esculapio.
Además de Esperando la carroza, en cine participó en más de 60 películas, entre las que sobresalen las recientes y muy taquilleras La odisea de los giles (de Sebastián Borensztein), El cuento de las comadrejas (Juan José Campanella) y Mi obra maestra (Gastón Duprat), como así también los clásicos como Darse y Cien veces no debo (también de Alejandro Doria), La tregua (Sergio Renán) y La Patagonia rebelde (Héctor Olivera).
El Brandoni “político”
En su biografía Antes de que me olvide (Sudamericana), escrita en colaboración con Marcelo Ramos, Luis Brandoni detalló minuciosamente cómo fue construyéndose como actor político.
En ese punto, reveló que no militó durante sus tiempos de estudiante secundario, pero sí que se trenzaba en discusiones con Adolfo Álvarez, un amigo de su padre, y que observaba cómo sus amigos del barrio se afiliaban al partido comunista o socialista mientras la discusión durante el gobierno de Frondizi era si Argentina debía ser laica o libre.
Apenas tuvo edad para votar, en el opúsculo contó que lo hizo por el socialista Alfredo Palacios en la elección como senador por la ciudad de Buenos Aires, en 1958.
Y le dio un fundamento a su antiperonismo. “(En mi familia) Quienes renegaban del peronismo no eran miembros de ninguna agrupación antiperonista, aunque el partido de Perón haya tenido el hábito de tachar de ‘anti’ a todo aquel que pensara distinto”.
Brandoni se jactaba de no haberse caracterizado por callarse la boca o por meterse en territorios incómodos. “Nunca mezclé mi trabajo con la militancia, ni con la sindical ni con la político – partidaria. Tampoco tuve problemas en interpretar personajes que predicasen una ideología o creencia política diversa de la mía. En Una sombra ya pronto serás, por ejemplo, encarné a un militante peronista”, recordó.
Para él, por ser vehículos de ideas, además de figuras públicas con innegable llegada a vastos sectores de la sociedad, los actores necesitaban tener claridad para entender qué hacían y al servicio de qué o de quién. “Y gran tacto para saber cómo, cuándo y dónde expresarnos políticamente”, reforzó quien llegó a la Unión Cívica Radical luego de varios años de trabajo como secretario general de la Asociación Argentina de Actores y vicepresidente de la Federación Internacional de Actores.
Ya como activo militante de la UCR, se desempeñó como asesor cultural del presidente Raúl Alfonsín y fue diputado nacional por la provincia de Buenos Aires (1997-2001).
En los últimos tiempos, teniendo en cuenta que su partido formó parte de Cambiemos, se convirtió en potente portavoz de alianza neoliberal y se manifestó del otro lado de la grieta en relación al kirchnerismo.
“Cuando me inicié en esta profesión, hace 56 años ya, yo estaba bien formado. Aun así, la única posibilidad que yo tenía era decir ‘sí’ o ‘no’. No ‘qué’, ni ‘cómo’”, le explicó a La Voz.
“Con el correr de los años me empecé a dar cuenta de que podía elegir qué cosas hacer y, en algunos casos, cómo. Entonces elegí hacer teatro argentino y desarrollé esa faceta durante 40 años. En cuanto a la intransigencia por mis convicciones, no he tenido muchos conflictos. Y eso hubiera sido muy problemático, porque la tarea del actor es una actividad colectiva”, enfatizó.
“No es la de un pintor. Un pintor produce lo que quiere, a la hora que quiere, con lo que quiere… Los actores no. En nuestra profesión hay un guión a respetar, hay un director al que hay que responderle y compañeros con los que contribuir a un fin último. Es muy difícil mantener una actitud dogmática”, concluyó.
En esa entrevista con este diario, destacó que por haber sido dirigente de la Asociación Argentina de Actores tenía un espíritu gregario evidente y que quería mucho a esta profesión. Tanto, como para sobreponer la grieta a la posibilidad de engrandecer un producto artístico. “He sido muy amigo de mis compañeros de trabajo, lo sigo siendo”, aseguró.
“Lamento mucho esta división que hay ahora. Tengo alguna vigencia en esta profesión por haber empezado en 1962 y lamento mucho decir que nunca hubo un momento así. Espero que las diferencias se resuelvan cuanto antes”, cerró Luis “Beto” Brandoni, un artista al que más allá de banderías e ideologías todos en el mundo del espectáculo empiezan a despedir con dolor, respeto y agradecimiento, en la madrugada de este lunes.



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