Por estos días, el exintendente de Tres de Febrero volvió a instalar una de las consignas que más repite desde hace años: «Menos impuestos es más trabajo». Lo hizo celebrando la llegada de Mercado Libre al distrito y cuestionando a quienes, según sus palabras, «todavía no entienden» que bajar las tasas municipales atrae inversiones y genera empleo de calidad.
Sin embargo, reducir una discusión económica tan compleja a un simple eslogan puede resultar, como mínimo, engañoso.
Nadie discute que la llegada de una empresa como Mercado Libre puede generar puestos de trabajo vinculados a la logística, la distribución y el comercio electrónico. Toda inversión privada que genere empleo es bienvenida. Pero presentar ese caso como una demostración irrefutable de que bajar impuestos, por sí solo, crea empleo de calidad es ignorar una parte fundamental de la realidad.
Mientras se festeja la apertura de centros logísticos, el país atraviesa un fuerte proceso de desindustrialización. En las últimas horas se conoció que Stellantis dejará de producir vehículos de la marca Citroën en Argentina para pasar a importarlos. Detrás de esa decisión no hay únicamente un cambio empresarial: hay trabajadores especializados que pierden oportunidades laborales, proveedores que venden menos, talleres que reciben menos actividad y una cadena productiva que se debilita.
Ese es el verdadero problema de la discusión.
No es lo mismo un empleo industrial que requiere mano de obra calificada, genera valor agregado y moviliza cientos de pequeñas y medianas empresas proveedoras, que un puesto de trabajo concentrado en la logística. Ambos son necesarios, pero cumplen funciones muy distintas dentro del entramado económico.
La economía no se sostiene únicamente con depósitos y distribución de mercadería. También necesita fábricas, producción, innovación y pymes fuertes.
Porque si la industria cae, las pequeñas empresas cierran y el consumo interno se desploma, la reducción de impuestos deja de ser una solución mágica. La famosa «manta corta» vuelve a aparecer: si los vecinos tienen cada vez menos poder adquisitivo, los comercios venden menos, los emprendimientos dejan de crecer y el empleo termina resintiéndose, independientemente del nivel de las tasas municipales.
En las últimas semanas, además realizamos un relevamiento entre vecinos de Tres de Febrero y surgió una preocupación que se repite con frecuencia: vivir en Caseros resulta cada vez más caro. A eso se suma otra observación recurrente: la oferta gastronómica, cultural y social del distrito continúa siendo limitada si se la compara con municipios vecinos, lo que lleva a muchos habitantes a consumir y disfrutar de propuestas fuera del partido.
Estos aspectos también forman parte del debate sobre el desarrollo local. Un municipio competitivo no se construye únicamente reduciendo impuestos. También necesita infraestructura, planificación urbana, espacios culturales, incentivos para el comercio, políticas que fortalezcan a las pymes y un modelo económico nacional que acompañe el crecimiento productivo.
La generación de empleo de calidad depende de múltiples factores: estabilidad económica, acceso al crédito, inversión pública y privada, desarrollo industrial, consumo interno y políticas que impulsen la producción. Pensar que todo puede resolverse bajando impuestos simplifica una realidad mucho más compleja.
El problema no es que llegue Mercado Libre. Ojalá lleguen muchas más empresas. El problema aparece cuando se pretende instalar que ese caso confirma una teoría económica universal, mientras otras actividades productivas se achican, la industria pierde terreno y miles de trabajadores ven deteriorarse sus perspectivas laborales.
La Argentina necesita logística, sí. Pero también necesita fábricas, producción nacional, pymes fuertes y empleo con valor agregado. Porque un país no se desarrolla solamente moviendo cajas: también necesita producir lo que esas cajas llevan dentro.
Por Claudio Gambale
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico














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