Un informe privado advirtió que el peso de los créditos bancarios sobre los ingresos familiares casi se triplicó en dos años. La caída del poder adquisitivo, el aumento de los gastos fijos y las altas tasas de interés profundizaron el endeudamiento y elevaron la mora.
El presupuesto de las familias argentinas enfrenta una presión cada vez mayor. El dinero destinado al pago de créditos bancarios ya representa cerca del 25% de la masa salarial formal, cuando hace apenas dos años esa proporción llegaba al 8,7%, según un informe de la consultora Equilibra.
El fenómeno aparece en un contexto de deterioro del poder de compra. De acuerdo con ese mismo trabajo, el ingreso disponible de los hogares quedó 14,5% por debajo de los niveles de 2023, incluso antes de descontar el dinero que las familias destinan a cancelar préstamos bancarios.
La combinación de salarios más bajos, aumentos en las tarifas, mayores gastos fijos y un fuerte crecimiento del costo del financiamiento modificó las cuentas de los hogares. Ese escenario también golpeó el consumo, incrementó la mora y afectó la recaudación tributaria.
Desde el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) sostuvieron que el ajuste del gasto público trasladó parte del esfuerzo financiero a las familias.
«La magnitud de la contracción del gasto y la quita de subsidios, con la consecuente caída en el poder adquisitivo de la población, transformaron las conductas financieras de los hogares, que buscan en el endeudamiento una alternativa frente a la caída de sus ingresos», señalaron desde la entidad.
Tasas más altas y créditos más caros
El informe también vinculó el crecimiento del endeudamiento con la desregulación de las tasas de interés aplicada por el Gobierno a comienzos de 2024.
Según el CESO, la diferencia entre las tasas que cobran los bancos por prestar dinero y las que pagan por los depósitos alcanzó niveles inéditos.
«Uno de los argumentos que presenta la ortodoxia para liberar las tasas de interés es que un aumento en las mismas generará los ahorros necesarios para financiar al sector privado. Al observar el spread de tasas (tasa activa menos pasiva), observamos que se destaca el creciente aumento desde la asunción del gobierno libertario, superando aún los niveles observados durante el macrismo», indicó el trabajo.
Las estadísticas del Banco Central reflejan esa evolución. En julio de 2019 la brecha entre la tasa de los plazos fijos para personas y la de los préstamos personales era del 41,3%. En noviembre de 2023 descendió al 1,8%. Sin embargo, desde principios de 2024 la diferencia volvió a ampliarse hasta alcanzar 249,5% en junio de 2026, el registro más elevado desde al menos 2010.
Más atrasos y menor consumo
Equilibra advirtió que el deterioro financiero ya no se limita a los préstamos bancarios. Los atrasos también crecieron en el pago de expensas, cuotas de medicina prepaga, clubes y otros compromisos mensuales.
«Los atrasos en expensas, pago de prepagas, cuotas de clubes, etcétera, también treparon. El boom del crédito bancario escondió el deterioro de la hoja de balance de los agentes económicos. Revertir la anemia de la demanda interna de los últimos cinco trimestres…», concluyó la consultora.
Para los analistas, el incremento del endeudamiento permitió sostener el consumo durante un tiempo, pero también dejó a las familias con una carga financiera cada vez más difícil de afrontar en un escenario de ingresos que todavía no recuperaron el terreno perdido
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico














Facebook
Twitter
Instagram
YouTube
RSS