En las últimas semanas, los gobiernos de todo el mundo han publicado nuevas recomendaciones para sus ciudadanos sobre cómo prepararse para un desastre. El Reino Unido les indicó a sus ciudadanos que tuvieran en casa provisiones para tres días. Japón se está preparando para poner en marcha una nueva Agencia Nacional de Gestión de Desastres. La Unión Europea lleva años trabajando en esto, gracias al conflicto de Rusia y Ucrania. Un ex agente del FBI estuvo en las noticias por decir que todos deberían entrar en pánico y convertirse en preppers (de una manera muy anticuada e inútil, del tipo “armá tu propio suministro y desconfía de todos los demás”). Y, por supuesto, Estados Unidos ha anunciado recientemente FORTRESS, un plan para que las bases militares estén preparadas para funcionar durante 90 días sin suministro eléctrico externo. Y el Reino Unido tiene tres de sus cuatro submarinos de disuasión nuclear en el mar, algo que rara vez hace. ¿Cuánto debemos preocuparnos? Por Margaret Killjoy
O: ¿cuánto debemos preocuparnos?
Un amigo mío me preguntó hace poco respecto a la preparación para emergencias, o preparacionismo (prepper). Me encanta cuando mis amigos me hacen preguntas sobre este tema. Básicamente, me preguntó: “¿Debería endeudarme con la tarjeta de crédito para almacenar comida y agua ahora mismo? No tengo mucho dinero, pero las cosas se ven realmente mal”. Este amigo tiene varios hijos que aún viven con él y a quienes debe cuidar, y vive en una zona del mapa precaria y vulnerable.
Le dije que no. Le dije que es un buen momento para prepararse, pero que no tiene que hipotecar su futuro para hacerlo. Le dije que, si puede, debería gastar entre 5 y 10 dólares extra cada vez que vaya al supermercado en productos no perecederos.
Pero sin duda ha habido un aumento en la preparación, lo cual es bueno, y un aumento en el miedo, lo cual no lo es.
En las últimas semanas, los gobiernos de todo el mundo han publicado nuevas recomendaciones para sus ciudadanos sobre cómo prepararse para un desastre. El Reino Unido les indicó a sus ciudadanos que tuvieran en casa provisiones para tres días. Japón se está preparando para poner en marcha una nueva Agencia Nacional de Gestión de Desastres. La Unión Europea lleva años trabajando en esto, gracias al conflicto de Rusia y Ucrania. Un ex agente del FBI estuvo en las noticias por decir que todos deberían entrar en pánico y convertirse en preppers (de una manera muy anticuada e inútil, del tipo “armá tu propio suministro y desconfía de todos los demás”). Y, por supuesto, Estados Unidos ha anunciado recientemente FORTRESS, un plan para que las bases militares estén preparadas para funcionar durante 90 días sin suministro eléctrico externo. Y el Reino Unido tiene tres de sus cuatro submarinos de disuasión nuclear en el mar, algo que rara vez hace.
Y, por supuesto, se acercan las elecciones. Siempre hay una elección que se acerca.
Todo esto, combinado, tiene a ciertos sectores de Internet en vilo: ¿hay algo que los gobiernos saben y nosotros no? ¿Está a punto de suceder algo terrible? Pero la cuestión es… que eso es pensamiento conspirativo, y el pensamiento conspirativo rara vez tiene razón (y por general es de razón Derecha). ¿Lo de los submarinos nucleares? Sucede de vez en cuando. La última vez fue hace siete años. Probablemente no sea un presagio.
Es casi seguro que no está pasando nada siniestro. Probablemente los gobiernos sólo están respondiendo (razonablemente) a la “omnicrisis”: las guerras en Irán y Ucrania que afectan el suministro mundial de combustible y alimentos; los desastres constantes provocados por El Niño y el calentamiento global; el “Octubre Negro” y la constatación de que la inteligencia artificial podría significar para la guerra cibernética lo mismo que la bomba nuclear significó para la guerra convencional.
Es decir: son muchas cosas siniestras. Solo que son cosas siniestras de las que ya estábamos al tanto.
Es un momento muy bueno para prepararnos. Es probable que las cosas sigan empeorando por un tiempo. Nuestro invierno de El Niño va a ser extraño (nota de la traducción: la autora vive en EEUU), y las predicciones actuales indican mucha nieve en el oeste, menos de lo habitual en el norte y en el medio oeste, pero con las tormentas desplazándose en general más al sur de lo habitual. La crisis del combustible es real y se está agravando, y las repercusiones de la guerra de Trump contra Irán se sentirán durante años.
Luego está la amenaza de los hackers de IA. Me parece exagerado el temor a que “una IA rebelde destruya el mundo”, pero, por lo que puedo ver, la IA como herramienta ha cambiado radicalmente la forma en que funciona la seguridad informática. La gente del sector de la seguridad informática parece genuinamente consternada por el poder de la IA para detectar vulnerabilidades en las redes, y estoy escuchando relatos anecdóticos de amigos sobre ciberataques por todas partes. Y, por supuesto, el ataque del jueves a Binance se llevó 6.3 mil millones de dólares, el mayor robo de criptomonedas de la historia. ¿Qué pasará cuando el siguiente objetivo sea la banca tradicional?
Así que supongo que lo que quiero decir es… no hay que preocuparse porque esté pasando algo secreto y oscuro. Hay que preocuparse por todas las cosas malas que están pasando a plena vista. Es bueno que los gobiernos estén alentando a sus ciudadanos a prepararse. Cuanto más generalizada sea la preparación, mejor posicionados estaremos todos para trabajar juntos en tiempos de crisis.
La gente puede decir que hay que tener miedo, que “la sociedad está a solo nueve comidas de la anarquía”. Pero yo te ofrezco el corolario esperanzador: “la sociedad está a solo nueve comidas de la anarquía”. Cuando el oeste de Carolina del Norte fue azotado por un huracán, todos se unieron y se ayudaron mutuamente: anarquistas, movimientos sociales, iglesias y, bueno, todos. Conduje hasta allá y dejé mi generador descompuesto con un colectivo improvisado de técnicos en reparación de motores pequeños que habían montado un taller detrás de la librería anarquista, donde reparaban y distribuían generadores.
Y, como en el fondo soy una chica del campo, odio decirlo, pero: la ciudad salió mejor parada que el campo durante ese desastre en particular. Hay muchos mitos sobre cómo la gente de la ciudad no sabe cómo arreglárselas y la gente del campo es más autosuficiente, pero la verdad es que: las personas son el recurso más importante al que se puede tener acceso durante una crisis.
Me paré en una fila de voluntarios frente al supermercado mientras los empleados abrían el congelador y repartían la comida, y fueron las personas quienes se coordinaron conmigo para decidir adónde llevar todo. Fueron personas que, autoorganizadas (pero organizadas), salieron de las montañas hacia las estaciones de combustible más cercanas para llenar bidones de gasolina y mantener abastecidas a todas las camionetas que repartían agua.
Aunque tal vez Asheville sea un ejemplo un poco extraño, porque es una ciudad arraigada en una cultura rural. Puede ser que lo que pasó ahí demuestre la fuerza que surge cuando la gente de la ciudad y la gente del campo trabajan juntas, uniendo sus ideas, habilidades y formas de resolver problemas para crear algo hermoso.
Quizás esa sea la verdadera lección aquí.
Quizás la lección sea que, pase lo que pase, estamos juntos en esto.
Margaret Killjoy es anarquista, autora, transfemenina.
Traducción del inglés al castellano por Indymedia Argentina.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico









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