El periodista de Canal 13 Mario Massaccesi participó del programa de Mario Pergolini y afirmó que el dictador Jorge Rafael Videla tenía un «costado humano». Sus declaraciones generaron polémica por la forma de abordar la figura de uno de los máximos responsables del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar.
Todo comenzó cuando Pergolini le preguntó: «¿Vos creés que grandes dictadores asesinos… rescatás que en algún lado hay una parte de humanidad?». La respuesta de Massaccesi no tardó en llegar: «Yo creo que sí».
Acto seguido, el periodista reveló que está produciendo un documental sobre Videla y argumentó que existe «un costado de él íntimo a partir de información y testimonios que tenemos».
Aunque aclaró que esa intimidad «no lo convierte en un bueno como presidente», el uso de la palabra presidente para referirse a Videla —sin mencionar su condición de dictador ni de presidente de facto— también despertó cuestionamientos.
¿De qué «costado humano» estamos hablando? Videla fue uno de los principales responsables de una dictadura que desplegó un plan sistemático de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas. Bajo su mando, el terrorismo de Estado también incluyó el robo y la apropiación de bebés, las violaciones sexuales y los vuelos de la muerte, en los que personas secuestradas eran arrojadas vivas al Río de la Plata y al mar.
No se trata de negar que los responsables de crímenes atroces hayan tenido una vida privada o vínculos personales. El problema aparece cuando esa intimidad se presenta como un supuesto «costado humano» sin el cuidado necesario para evitar que termine desplazando del centro de la escena los crímenes que cometieron y las responsabilidades que tuvieron.
Videla no fue simplemente un hombre con luces y sombras ni un presidente cuestionado por sus decisiones políticas. Fue un dictador condenado por graves violaciones a los derechos humanos, responsable de un régimen que convirtió el aparato del Estado en una maquinaria de persecución, tortura y exterminio.
La memoria no consiste en negar la condición humana de los represores, sino en impedir que esa condición se utilice para suavizar sus crímenes. Porque detrás de cualquier intento de mostrar el supuesto costado íntimo de Videla hay una pregunta que no puede quedar fuera de cuadro: ¿qué lugar ocupan las víctimas, sus familias y los 30.000 desaparecidos cuando el foco se desplaza hacia la humanidad del verdugo?
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico









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