Es por la caída en las ventas y la llegada masiva de vehículos del exterior. También se reducirá la producción en la planta de Córdoba. Adelantarán las vacaciones de los empleados. Inquietud del gremio y de las empresas autopartistas.
Por: Marcelo Di Bari
La recesión golpea con fuerza al mercado automotriz. La compañía Stellantis dispuso paralizar la producción en su planta de la localidad bonaerense de El Palomar y adelantó de forma compulsiva las vacaciones de sus empleados. La medida, que alcanza parcialmente a otra de las plantas, en Ferreyra (provincia de Córdoba), rige desde este lunes 26 de octubre hasta el 18 de enero próximo.
La decisión responde a la caída en las ventas, que originó una acumulación de stocks por encima de las necesidades del mercado. Fuentes de la empresa utilizaron el eufemismo “reordenamiento de la producción” para calificar el parate forzoso.
Stellantis, una multinacional con sede en los Países Bajos, surgió de la fusión de los consorcios Fiat Chrysler y PSA, este último a su vez producto de la unión de Peugeot y Citroen. Además de esas marcas, en la Argentina posee las licencias de Jeep y RAM.
La contracción en las ventas de los vehículos cero kilómetro, con 13% de patentamientos menos que el año pasado, impactó de diferentes maneras en la compañía. El Fiat Cronos es uno de los medianos de más salida en el mercado local y por eso la planta de Ferreyra continuará funcionando parcialmente. En cambio, la producción de los Peugeot 208 y 2008 será frenada momentáneamente. Lo mismo ocurrirá con las pickups Fiat Titanio y RAM Dakota, afectadas por una caída en las exportaciones.
Los altibajos en la comercialización ya se vienen observando hace algún tiempo. Herlander Zola, presidente de la empresa para América del Sur, había adelantado hace algunas semanas que el futuro de las dos plantas en el país estaba bajo análisis: “Dependiendo del mercado, las reglas y la competitividad de los productos, podemos trasladar la producción de una a otra, mantener las dos, cerrar una y mantener la otra o cerrar ambas”. El ejecutivo se quejó de los altos costos y de la apertura comercial que redujo casi a la mitad la participación de algunos de sus modelos en el mercado interno.
Según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), el conjunto de las terminales acumula unas 130 mil unidades en stock debido a la menor demanda de los consumidores. “El mercado automotor argentino atraviesa un cambio en su composición, con menos producción nacional y más importados que llegan al 70% de las unidades, debido a una mayor apertura comercial y el ingreso de nuevas marcas, especialmente las asiáticas”, dijo Sebastián Beato, titular de ACARA.
En el ámbito gremial crece la inquietud por el futuro de los cinco mil trabajadores que por ahora tendrán vacaciones en noviembre y diciembre, sin saber a ciencia cierta qué sucederá cuando les toque regresar a sus tareas. Como suele suceder en el sector, hay gran cantidad de pequeñas empresas autopartistas que también se verán afectadas y en caso de que la producción disminuya o no se reanude, también podrían producirse despidos en ese segmento.
Ricardo Pignanelli, secretario general de SMATA, el gremio que nuclea a los trabajadores del sector, señaló que el deterioro del complejo automotriz es una consecuencia de las políticas del gobierno nacional. “El industricidio que está promoviendo esta gestión es mayor al de Mauricio Macri, que ya es mucho decir. El desarrollo industrial es un tema que pareciera no importarle al gobierno”, denunció.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico









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