En la histórica movilización de cada miércoles, lxs jubiladxs volvieron a reclamar por sus derechos. En este caso, además acompañaron las luchas que atraviesan al conjunto de la sociedad. En la previa a la gran convocatoria del 15, contra la derogación del DNU 70/2023, contra la prórroga de la ley de emergencia en discapacidad absolutamente indispensable, y por los más de 6 millones de personas endeudadas. Los y las jubiladas dejaron de nuevo en claro que no miran para otro lado: aunque muchas veces no reciban la solidaridad que merecen, siguen estando presentes. Por Daniel Ávalos (ANRed).
Como cada miércoles, lxs jubiladxs volvieron a las calles. La movilización estuvo atravesada por la expectativa de lo que será la gran convocatoria del 15, hoy mismo. Una jornada que encuentra a quienes vienen sosteniendo la lucha incansable por sus ingresos y sus derechos dispuestxs, una vez más, a acompañar las reivindicaciones de otrxs. Porque en las universidades están sus hijxs, sus nietxs y las generaciones que vienen. Porque saben que la lucha por una educación pública no les es ajena. Y porque, aunque sus propios reclamos no encuentren las respuestas que exigen ni reciban el acompañamiento social que merecen, siguen eligiendo mirar de frente.
Hay una historia de lucha que se transmite, una memoria que no se borra y una convicción que se sostiene cada miércoles. Lxs jubiladxs saben lo que significa resistir cuando las políticas de ajuste golpean las condiciones de vida.
Su presencia también es un gesto de solidaridad y una forma de entender que ninguna lucha puede darse de manera aislada. El DNU 70/2023, impulsado por el Gobierno de Javier Milei, fue una de las expresiones centrales de ese avance en contra de los derechos conquistados. Un plan de desregulación masivo de amplios sectores de la economía. Entre otros: derogación de la ley de alquileres, derogación de góndolas, derogación de compra nacional, derogación de abastecimiento; desregulación de las prepagas, de las tasas de interés de los bancos, de servicios de telefonía móvil. Entre cientos de otras numerosas normas, abrió un escenario de retrocesos que atraviesa la vida cotidiana de millones de personas. Sólo desde lo legal, se estima que el DNU representa un retroces de 25 años de trabajo legislativo.

Foto: Daniel Ávalos
Hoy, lxs jubiladxs volvieron a levantar sus propias banderas: mejores ingresos, condiciones de vida dignas, y el derecho a envejecer sin que la supervivencia se convierta en una batalla cotidiana. Pero no se quedaron solamente ahí. También salieron a acompañar a quienes hoy estarán en las calles defendiendo la universidad pública.
En tiempos donde el individualismo y la fragmentación parecen imponerse, su presencia deja una enseñanza incómoda: la solidaridad no puede ser selectiva ni limitarse a los reclamos propios. Se construye en la calle, junto a otrxs, incluso cuando no siempre hay reciprocidad.
Cada miércoles, lxs jubiladxs vuelven a demostrar que la lucha no tiene fecha de vencimiento. Y que defender los derechos propios implica defender los del futuro de las generaciones que vienen detrás.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico









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