Javier Milei había prometido que este año la inflación sería “cero”, porque el “30% le repugnaba”. Pero la realidad, como siempre, le volvió a ganar al relato. Con el ajuste más salvaje del que se tenga memoria —jubilaciones y salarios congelados, obra pública paralizada, industrias quebradas, consumo desplomado y miles de millones de dólares del FMI entrando para sostener el experimento— la inflación de noviembre fue del 2,5%. Sí: más alta que la de noviembre de 2015, cuando la oposición demonizaba a Cristina Kirchner por un 2,4% medido por el propio macrismo.

Según el IPC, la inflación viene escalando sin pausa desde junio y ya acumula 27,9% en lo que va del año, ubicando a la Argentina entre los países con más aumento de precios del mundo: Venezuela, Sudán del Sur, Irán y Haití. Muy lejos del “primer mundo” que Milei promete desde su timeline.
Los rubros que más golpearon el bolsillo
En noviembre, los aumentos más fuertes fueron:
Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles: 3,4%
Transporte: 3,0%
Alimentos y bebidas: 2,8%
Los menores aumentos:
Equipamiento y mantenimiento del hogar: 1,1%
Ropa y calzado: 0,5%
En el AMBA la realidad fue peor:
Carne: 6,6%
Frutas: 8,7%
Aguas, gaseosas y jugos: 5,1%

Electricidad y gas: 4,2%
Combustible: 3,5%, con aumentos silenciosos
Medicamentos: 2,8%
Educación: 3,1%
Restaurantes: 2,8%
Alquileres: 2,9%, derribando el mito libertario de que “desregular baja precios”.
Bajaron lácteos, ropa (por importaciones masivas tipo Shein y Temu) y verduras, sobre todo tomate y arvejas. También arroz, pollo y huevo.
Pero el golpe real está en la pobreza:
La canasta básica alimentaria subió 4,1%.
La canasta básica total, 3,6%.
Diciembre tampoco trae buenas noticias
EcoGo calcula que diciembre cerrará en torno al 2,3%, empujado por consumo navideño, suba de regulados y combustibles. C&T Asociados advierte que la primera semana trajo una “nueva aceleración”, impulsada por la carne. La inflación interanual ya superaría el 30%, pulverizando cualquier relato de “inflación cero”.
Cristina volvió a exponer el engaño
Cristina Kirchner reaccionó tras conocerse la cifra de noviembre y fue directa: Milei tiene una inflación más alta que la que la oposición denunciaba en 2015. Y sin un solo indicador social que lo defienda.
Recordó además que hace diez años los opositores macristas posaban con el “IPC Congreso”, que no era más que una copia del índice porteño de Macri. Ese índice —el mismo que usaban para acusar al kirchnerismo— marcaba menos inflación que la que hoy entrega el INDEC de Milei y Lavagna.
Y enumeró, con precisión quirúrgica, la diferencia entre un país y otro: salarios y jubilaciones más altos de la región, computadoras para pibes, los remedios para jubilados, derechos para discapacitados, industria en crecimiento y hasta satélites en el espacio. Todo eso sin deberle un dólar al FMI. Hoy, en cambio, Argentina toma deuda para financiar un ajuste que ni siquiera baja la inflación.
La “inflación cero” fue otra promesa vacía: Milei sacrificó salarios, jubilaciones, obra pública y provincias… para terminar con una inflación más alta que las que los opositores denunciaban en 2015. El verso libertario ya no tapa el ruido de la heladera vacía: la realidad le ganó por nocaut técnico.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico



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