Hablar de la crisis del periodismo es mucho más que discutir el impacto de las nuevas tecnologías. La profesión atraviesa uno de sus momentos más complejos, donde la precarización laboral, los bajos salarios y la falta de reconocimiento al trabajo periodístico golpean a miles de trabajadores de prensa en todo el país.
Es cierto que las redes sociales y las plataformas digitales democratizaron la comunicación. Cualquier persona puede expresarse, generar contenido y alcanzar millones de visualizaciones. La libertad de expresión debe defenderse siempre. Sin embargo, otra cosa muy distinta es ejercer el periodismo como profesión, con la responsabilidad de investigar, verificar fuentes, contextualizar la información y responder a principios éticos.
Mientras tanto, quienes dedicamos años de estudio y formación nos encontramos con un mercado cada vez más desigual. Los grandes medios de comunicación, salvo las figuras privilegiadas y algunos conductores «ensobrados», pagan salarios que en muchos casos resultan indignos para la responsabilidad que implica informar a la sociedad.
En este contexto, también es justo reconocer el papel de los sindicatos de prensa. Organizaciones como el SIPREBA sostienen una lucha permanente por mejores condiciones laborales, salarios dignos y la defensa de los derechos de las y los trabajadores de prensa. Su trabajo demuestra que, frente a la precarización, la organización colectiva sigue siendo la herramienta más importante para defender la profesión.
El problema no es que existan nuevos comunicadores. El problema aparece cuando el algoritmo reemplaza al rigor periodístico, cuando la búsqueda de clics pesa más que la verdad y cuando la desinformación termina siendo más rentable que el trabajo profesional.
El periodismo necesita condiciones dignas para ejercer su función social. Defender la libertad de expresión también implica defender a quienes hacen del periodismo una profesión y no simplemente un negocio de visualizaciones. Porque sin periodistas con derechos, la sociedad también pierde el derecho a estar bien informada.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico














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