La Asamblea Plaza Almagro sostuvo este domingo su tradicional olla popula para personas en situación de calle, como lo viene haciendo desde hace tres años. Esta vez, al viento y la marea enc contra se le sumaron las presiones de la Policía de la Ciudad. Ya que le exigió que se retirara de su lugar habitual en el Parque de la Estacióne. Los voluntarios tuvieron que hacer peripecias para no fallarle a las personas que vinieron a buscar su plato de comida. Por Daniel Ávalos.
La olla popular de la Asamblea Plaza Almagro volvió a cumplir este domingo con su objetivo: garantizar el desayuno y el almuerzo de las compañeras y los compañeros en situación de calle. Sin embargo, la jornada estuvo atravesada por la presencia policial y las presiones para que la organización abandonara el espacio donde desarrolla esta tarea comunitaria desde hace más de tres años.
La situación se produjo luego de que el domingo 4 de octubre integrantes de la Asamblea denunciaran un operativo policial durante el reparto de alimentos en el Parque de la Estación, ubicado en la intersección de las calles Gallo y Perón (CABA). En aquella oportunidad, según la organización, hubo golpes, uso de gas pimienta y una persona demorada. El episodio fue denunciado públicamente y motivó una nueva convocatoria para sostener la olla y acompañar a quienes la llevan adelante.

Foto: Daniel Ávalos
Este domingo, la Policía volvió a hacerse presente. Según relataron integrantes de la Asamblea, los efectivos primero les sugirieron trasladar la actividad a Plaza Miserere. Después de las conversaciones mantenidas en el lugar, se acordó que la olla se corriera de su ubicación habitual.
Ante esta situación, el centro cultural La Ronda, de Caballito, abrió sus puertas para que la organización pudiera preparar los alimentos y cumplir con el compromiso asumido con quienes se acercan cada domingo en busca de un plato de comida. Las asambleas de Barracas y Caballito también acompañaron la jornada, sumando su apoyo en una red de solidaridad entre organizaciones barriales.

Foto: Daniel Ávalos
Presencia policial e intimidación
El despliegue policial se hizo notar con más de 15 efectivos, patrulleros y motos. Además, los uniformados volvieron a solicitar los documentos de quienes participaban de la olla con el argumento de contar con los datos de un referente ante cualquier eventualidad.
El pedido generó incomodidad entre integrantes de la Asamblea. Frente a esta situación, decidieron no entregar documentación a las fuerzas policiales para evitar quedar expuestos. Según el relato de quienes estuvieron presentes, también se escuchó a integrantes de la Policía decir: “No importa, tenemos los datos de la persona que los dio la semana pasada; cuando llegue vamos a buscarla”.
La frase fue interpretada por integrantes de la organización como una amenaza y un intento de intimidación contra quienes sostienen la actividad solidaria.

Foto: Daniel Ávalos
La organización frente a la exclusión
A pesar de las presiones, la olla se realizó. La organización mantuvo su compromiso con las personas en situación de calle y reafirmó su presencia territorial. Lo sucedido vuelve a poner en discusión el accionar de la Policía de la Ciudad frente a las organizaciones comunitarias que garantizan derechos básicos allí donde las respuestas estatales, además de ser insuficientes, empeoran el deteriorio de los sectores más vulnerables. Mientras la crisis económica profundiza las dificultades de los sectores populares y crece la exclusión, quienes organizan redes de asistencia deben afrontar presiones mayores que condicionan su tarea cotidiana.
La olla popular no se suspendió. Tuvo que cambiar la forma de organizarse, buscar otro espacio para cocinar, y acordar un corrimiento bajo presencia policial, pero cumplió con su objetivo.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico








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