Por El Archivólogo
Se nos fue Alberto Martín, y con él un pedazo de esa Argentina que se vivía a pura tele de tubo, olor a ravioles del domingo y galanes que no necesitaban Instagram para romper corazones. Tenía 81 años y, como todo gladiador del espectáculo, peleó hasta el último round contra una enfermedad que lo venía complicando en silencio.

Su nombre real era Luis Alberto Di Feo, pero el público lo rebautizó a su manera: Alberto Martín, el galán de barrio. Ese que podía hacer reír, llorar y hasta cocinar en la pantalla, como en su última aparición en Mañanísima con Carmen Barbieri, donde lo vimos distinto, pero con la chispa intacta.
Fue uno de esos actores que supieron atravesar décadas enteras del espectáculo argentino. Desde los viejos ciclos de los 70 y 80, hasta novelas que marcaron época. Tenía ese aire de muchacho correcto, con sonrisa que enamoraba y un estilo que ya no se fabrica. No era de los que buscaban escándalo, sino de los que se ganaban el respeto con oficio.
A los 76 le tocó pasar por quirófano por un tumor en el ojo derecho. Él mismo lo contó con humor y sin dramatismo, como diciendo: “muchachos, había que sacarlo o sacarlo”. Ese optimismo era marca registrada, una manera de plantarse ante la vida con hidalguía.
En 2018 sufrió un golpe que lo quebró: la partida de Marta, su compañera de toda la vida, tras pelear casi diez años contra la ELA. Ese amor lo sostuvo tanto como lo derrumbó. Quedó viudo, pero no solo: lo acompañaron sus tres hijos y sus nietos, que siempre fueron su motor. Hasta tuvo la sensibilidad de compartir públicamente la transición de su nieto Valentín, demostrando que el galán clásico también podía ser un abuelo moderno, presente y orgulloso.
“Es importante no tener muchas horas libres”, decía cuando volvió a la televisión. Porque para él, la pantalla era salvación. Encendía el televisor y era como sentirse de nuevo en la cancha, con la tribuna aplaudiendo.

Susana Leroux Directora de la Plataforma Multimedia Diucko Digital se mostró muy consternada por esta repentina desaparición de Alberto Martin, un actor al que ella admiró mucho y que la vida la vida la había acercado bastante «Me partió en dos, me acabo de enterar y todavía no caigo» le dijo a La Revista La Realidad cuando nos comunicamos con ella para consultarla.
Alberto Martín no necesitaba Twitter para ser trending topic: lo era en la memoria de cada espectador. Ese hombre que se levantaba a las 7 “al pepe”, como dijo alguna vez, pero que no paraba nunca. Ese que prefería estar ocupado antes que quieto, y que entendía mejor que nadie que la vida es una función que hay que actuar hasta el final.
Hoy la función terminó, el telón bajó y la platea de la vida se puso de pie para aplaudirlo.
Alberto Martín se fue, pero queda en el inconsciente colectivo como lo que siempre fue: un caballero de la tele argentina.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico.



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