Desde que ejerce la Presidencia de la Nación, Javier Milei viene realizando viajes no oficiales con motivaciones ideológicas y partidarias, en su delirante alineamiento con la ultraderecha mundial.

En febrero de 2024, visitó Estados Unidos para participar de la Conferencia de Acción Política Conservadora realizada en Washington. En abril de 2024, regresó nuevamente al gran país del Norte, donde recibió el premio “Embajadores de la Luz” (Miami) y se reunió con Elon Musk en la planta Tesla (Texas). En mayo de 2024 arribó a Los Ángeles, a fin de participar del Foro del Instituto Milken y se reunió nuevamente con Elon Musk. En Mayo de 2024 visitó Madrid (España) a fin de participar del acto del partido ultraderechista Vox y presentó su libro “El camino del libertario”. En junio de 2024, también visitó España para recibir el premio “Juan de Mariana” y se dio una vuelta por Alemania, para recibir la medalla “Hayek”. Nuevamente, en Julio de 2024, concurrió a otro evento de la Conferencia de Acción Política Conservadora, pero esta vez, en Brasil.

El próximo Sábado, el Presidente viajará en una gira oficial que, sin embargo, incluye un desvío no oficial a España, donde cerrará el “Madrid Economic Forum”, un evento económico privado y auspiciado por una empresa de criptomonedas, en el que participarán algunos exponentes de la derecha española, entre los que se encuentra el divulgador de teorías de la conspiración, Iker Jiménez.
Siempre he sostenido que, más allá de la calidad oficial o no oficial de sus viajes, los presidentes deben moverse con el mismo nivel de protección, lo cual implica que sea el Estado quien garantice sus traslados, adonde quiera que vayan. En definitiva, cualquier vulneración a la seguridad presidencial atenta contra las instituciones públicas y, por lo tanto, poco importa si el incidente dañoso para la integridad física de un primer mandatario tiene lugar en torno a una actividad oficial o personal.
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Ahora bien, en atención a la envergadura de los recursos públicos que involucran los traslados presidenciales por el mundo, el Presidente Javier Milei debería ajustar su conducta viajera, a tres pautas muy concretas que establece el Código de Ética de la Función Pública (Decreto 41/99) a saber:
Principio de Prudencia: “El funcionario público debe … evitar acciones que pudieran poner en riesgo la finalidad de la función pública, el patrimonio del Estado o la imagen que debe tener la sociedad respecto de sus servidores.”
Principio de Uso Adecuado de los Bienes del Estado: “El funcionario público debe proteger y conservar los bienes del Estado. Debe utilizar los que le fueran asignados para el desempeño de sus funciones de manera racional, evitando su abuso, derroche o desaprovechamiento. Tampoco puede emplearlos o permitir que otros lo hagan para fines particulares o propósitos que no sean aquellos para los cuales hubieran sido específicamente destinados.”
Principio de Uso Adecuado del Tiempo de Trabajo: “El funcionario público debe usar el tiempo oficial en un esfuerzo responsable para cumplir con sus quehaceres.”
En fin, si Javier Milei utilizara estos tres sabios criterios, plasmados en un decreto vigente de su admirado “héroe” Carlos Saúl Menem, los argentinos veríamos una sensible merma en los fondos que se destinan al ego presidencial y a sus delirios ideológicos.
Por José Magioncalda



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