El salto del intendente de Tres de Febrero sacudió el tablero político bonaerense y pone presión en otros intendentes del PRO, como Montenegro, quien ya mostró señales de acercamiento al armado anti-Kicillof que lidera Karina Milei

El reciente salto del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, a La Libertad Avanza (LLA) podría desencadenar un efecto contagio en otros jefes comunales del PRO, quienes comienzan a mirar con interés el frente anti-Axel Kicillof que busca construir Karina Milei. En el radar libertario también aparece Guillermo Montenegro, intendente de General Pueyrredón.
Con el acuerdo entre Javier Milei y Mauricio Macri prematuro y sin señales de un acercamiento inmediato, el armado territorial de LLA, liderado por Sebastián Pareja, ya logró dos incorporaciones significativas: además de Valenzuela, se sumó Ramiro Egüen, intendente de Veinticinco de Mayo (GEN). Según los libertarios, esta lista podría ampliarse en las próximas semanas, incluso hasta el cierre de listas para las elecciones legislativas de este año.
Montenegro, una figura histórica del PRO, transita un camino diferente. En los últimos meses mostró señales de apertura hacia el oficialismo libertario al recibir a Milei dos veces en Mar del Plata. Además, su campaña «antitrapitos» y contra los homeless está alineada con el discurso de LLA. Sin embargo, el principal foco de Montenegro sigue siendo enfrentar a Kicillof. Según allegados, su objetivo es derrotar al gobernador este año y construir un espacio sólido que desplace al kirchnerismo en la provincia para 2027, en línea con lo que propone Karina Milei.
En Mar del Plata, las quejas contra Kicillof son claras. Desde la gestión de Montenegro acusan al gobernador de discriminar a la ciudad, reduciendo su coparticipación y anunciando obras que nunca se concretan, como la de La Rambla. A esto se suma un conflicto judicial por la administración de los balnearios de Punta Mogotes, que Montenegro reclama para el municipio.

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Aunque el fichaje de Valenzuela ha encendido alarmas, no significa necesariamente un efecto cascada. Cada intendente evalúa su poder territorial y su rol en las negociaciones para las listas de este año. Según analistas, difícilmente alguien se calce la camiseta violeta sin una razón de peso. Los jefes comunales priorizan su gestión y la cercanía con los vecinos, recursos clave que utilizarán como moneda de cambio en las negociaciones políticas.
El caso de Valenzuela, con su ruptura con la cúpula del PRO y su cercanía al espacio de Patricia Bullrich, es particular. Para otros, como Néstor Grindetti (Lanús) y Montenegro, el panorama es diferente. Aunque comparten la idea de un frente anti-Kicillof, aún no se vislumbran movimientos inmediatos hacia LLA. La clave estará en cómo se arme el tablero de aquí a las elecciones legislativas.



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