En Argentina, la mora empresarial trepó al 3,7% por el desplome de ventas y frena la cadena de pagos.
El mostrador de las pequeñas y medianas empresas en Argentina se convirtió en un campo minado donde no entra un peso y las facturas se apilan sin consuelo. Mientras los balances oficiales celebran el equilibrio macroeconómico, la probabilidad de que un préstamo empresarial caiga en cesación de pagos triplica el promedio de las últimas dos décadas, dejando a los comerciantes contra la pared. Un relevamiento de la consultora Equilibra expuso que la irregularidad crediticia saltó del 0,7% registrado a fines de 2024 al 3,7% en el último bimestre, su marca más pesada desde la crisis sanitaria.
El trasfondo no es la falta de crédito, sino la trampa en la que cayeron quienes tomaron pesos caros para subsistir mientras el mercado interno se secaba a cielo abierto. Las entidades bancarias aumentaron el financiamiento total al 9,8% del producto, empujando a miles de firmas a una rueda de endeudamiento inviable, apalancada por líneas corporativas en moneda extranjera que crecieron al 3,5% del PBI. Puertas adentro del Banco Central de la República Argentina, los despachos habilitaron el grifo en dólares sin reparar en la brutal brecha que separa a los exportadores de quienes dependen exclusivamente del consumo barrial.
En los galpones fabriles del conurbano y los centros comerciales del interior, el corte de la cadena de pagos ya no es una amenaza abstracta sino una rutina asfixiante. La industria del calzado y la confección lidera este calvario productivo con un rojo del 14,6%, desnudando la fractura expuesta de un modelo productivo partido al medio, mientras los rubros extractivos festejan registros impecables por debajo del 0,5%. El comercio tradicional arrastra una irregularidad del 6,5%, atrapado entre boletas tarifarias impagables, cheques rechazados y consumidores que recortaron hasta los gastos elementales.
La peor parte de esta sangría crediticia golpea a los talleres que operan con montos menores a $5 millones, donde el nivel de morosidad trepó al 9,3%. Casi 37.500 sociedades comerciales ingresaron en los registros de deudores del sistema, multiplicando por tres las alertas rojas en las carpetas de garantías recíprocas, sin que aparezca auxilio financiero a la vista. Las entidades bancarias cerraron ventanillas, endurecieron los requisitos y prefieren sentarse sobre la liquidez antes que renovar descubiertos a empresas que ven caer sus ingresos semana tras semana.
La radiografía que maneja la Fundación Observatorio PyME confirma que el derrumbe fabril perforó el piso del 11% interanual, tocando su registro más sombrío en siete años. Los industriales postergan aportes patronales e impuestos para no cortar el suministro de insumos básicos, eligiendo a qué acreedor atender cada mañana para evitar la persiana baja definitiva, en medio de una asfixia operativa sin precedentes. No hay margen para especulaciones de pizarrón cuando la producción mensual retrocede 3,6% desestacionalizado y la reposición de mercadería se pacta con plazos leoninos.
El diagnóstico de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa termina de sepultar cualquier relato de recuperación inmediata al constatar un desplome comercial acumulado del 2,4%. ¿Hasta cuándo resistirá el entramado comercial este torniquete al bolsillo popular?, se preguntan los dueños de negocios asfixiados por tarifazos y familias sobreendeudadas. Sin clientes en la vereda ni crédito blando en la ventanilla, el tejido productivo nacional transita una cornisa donde cada vencimiento bancario puede ser el acta de defunción.
Lo que tenés que saber sobre la morosidad pyme
- Salto crítico: La irregularidad en préstamos a empresas pasó de 0,7% a 3,7%, triplicando el promedio histórico de los últimos 20 años según Equilibra.
- Segmento vulnerable: En créditos inferiores a $5 millones, el atraso alcanza el 9,3% y afecta a casi 37.500 personas jurídicas.
- Sectores en crisis: La industria textil y del cuero encabeza el deterioro con 14,6% de mora, seguida por la construcción (7,7%) y el comercio (6,5%).
- Parate productivo: La Fundación Observatorio PyME constató una caída interanual del 11% en la actividad fabril, el peor nivel en siete años.
- Consumo desplomado: Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas minoristas retrocedieron 2,7% mensual en agosto y acumulan una baja del 2,4% anual.
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico









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