La Municipalidad de Tres de Febrero volvió a celebrar el avance del paso bajo nivel de la avenida América, sobre las vías del ferrocarril San Martín, presentándolo como una obra histórica junto al ministro de Transporte de la Nación, Diego Valenzuela y Rodrigo Aybar.
Que la obra avance es una buena noticia para los vecinos de Villa Raffo y Sáenz Peña. Reducir las demoras en las barreras, mejorar la conectividad y hacer más seguro el tránsito son objetivos compartidos por cualquiera. El problema no es la obra. El problema es el relato.
Resulta llamativo que hoy se presente como un gran logro una obra que fue anunciada hace varios años. Primero fue exhibida junto a Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, aunque durante ese período no pasó de los anuncios. Recién hacia el final del gobierno de Alberto Fernández comenzaron los trabajos concretos sobre el terreno.
Hoy, con las máquinas trabajando a buen ritmo, desde el oficialismo local parecen olvidar el tiempo perdido y pretenden instalar la idea de una gestión eficiente sin mencionar el largo recorrido que tuvo este proyecto antes de convertirse en realidad.
La contradicción también aparece en el plano político. Quienes hoy se identifican con el espacio libertario, que sostiene que la obra pública debe reducirse al mínimo, celebran con entusiasmo una obra financiada por el Estado. Mientras tanto, gran parte de las rutas nacionales continúa en un marcado estado de deterioro, con obras paralizadas, falta de mantenimiento y licitaciones demoradas.
Nadie cuestiona que un paso bajo nivel sea necesario. Lo que sí merece ser señalado es la utilización política de una obra cuya historia comenzó mucho antes de las fotos actuales. Gobernar también implica hacerse cargo de los tiempos, de las demoras y de las responsabilidades.
A esta altura, más que «transformadores», algunos parecen especialistas en llegar cuando la obra ya está encaminada para quedarse con la foto. Sacan pecho por una obra que tardó años en despegar, omiten quiénes la iniciaron y presentan como propio un proceso que atravesó distintas gestiones.
Porque inaugurar relatos suele ser mucho más rápido que construir infraestructura. Y en política, la memoria de los vecinos también cuenta.
Por Claudio Gambale
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