El gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más complejos desde que llegó a la Casa Rosada. A poco más de un año y medio de las próximas elecciones, la crisis económica, social y política ya no es señalada únicamente por la oposición: también comienza a ser percibida por sectores que acompañaron el proyecto libertario desde sus inicios.
Aunque las redes sociales intenten mostrar una imagen de unidad y fortaleza, las tensiones internas son cada vez más difíciles de ocultar. El caso de Manuel Adorni expuso diferencias, disputas de poder y una lucha silenciosa por el control político dentro del oficialismo. Entre presiones externas, conflictos internos y especulaciones judiciales, distintos actores comenzaron a marcar territorio y a pensar en el escenario que viene.
En ese tablero aparecen nombres que observan con preocupación el rumbo del gobierno. Uno de ellos es Diego Valenzuela, exintendente de Tres de Febrero, quien apostó buena parte de su capital político al éxito de la experiencia libertaria. Su objetivo parecía claro: posicionarse de cara a 2027 como una de las figuras provinciales de La Libertad Avanza.
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Sin embargo, la realidad parece haber complicado esa estrategia. Primero, porque nunca logró convertirse en funcionario nacional, una posibilidad sobre la que se especuló durante meses. Segundo, porque dentro de los sectores que buscan construir una alternativa competitiva en la provincia de Buenos Aires, muchos observan con más interés a otros dirigentes, entre ellos el «Colo» Santilli.
Valenzuela conoce como pocos la dinámica de la política argentina. Sabe que los proyectos exitosos atraen adhesiones, pero también que cuando aparecen las dificultades comienza la búsqueda de nuevos refugios. Por eso, mientras mantiene públicamente su respaldo al oficialismo, no son pocos los que creen que analiza cuidadosamente cada uno de sus movimientos futuros.
En Tres de Febrero conserva influencia política a través de dirigentes de su confianza y especialmente mediante la figura de Daniela Reich, secretaria de Capital Humano del municipio. Aunque ya no ocupe el despacho principal, sigue siendo un actor con capacidad de incidencia en el distrito que gobernó durante años.
Al mismo tiempo, otras figuras nacionales también parecen prepararse para cualquier escenario. Patricia Bullrich aparece como una de las dirigentes que mejor expresa la idea de continuidad dentro del espacio de centroderecha. Para algunos sectores del poder económico y político, podría representar una alternativa de recambio si el proyecto original de Milei pierde fuerza o enfrenta mayores dificultades.
La política argentina tiene una constante: cuando el barco navega con viento a favor abundan los marineros. Cuando aparecen las tormentas, muchos empiezan a mirar los botes salvavidas. Nadie quiere quedar asociado a un eventual fracaso y todos buscan garantizar su supervivencia política.
Por eso, más allá de los discursos públicos, las fotos de unidad y los mensajes de apoyo, la verdadera discusión ya parece estar puesta en el día después. Y en ese escenario, dirigentes como Valenzuela, Bullrich y otros referentes comienzan a mover sus fichas pensando menos en el presente y más en el 2027.
Porque en política, como en el mar, cuando el barco empieza a hundirse, los primeros movimientos suelen ocurrir mucho antes de que el agua llegue a cubierta.
Credito NotiDigital
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