Nuevo año, misma indiferencia en Tres de Febrero. Este viernes por la mañana, montañas de basura se acumulaban nuevamente en los más de 13 microbasurales eternos que siguen azotando a los barrios de Pablo Podestá, Loma Hermosa, Churruca, El Libertador y 11 de Septiembre.

En el cruce de las calles Brasil y Hugo del Carril, en Loma Hermosa, Antonio, un vecino cansado de la indiferencia, nos relató la lucha diaria contra el vertido ilegal de residuos. Una batalla solitaria, desesperada, que busca evitar el colapso total de un barrio sumido en la basura, el mal olor y el riesgo para la salud.
Los contraventores han ganado las calles de Tres de Febrero. La basura se vuelca siempre en los mismos lugares, a la misma hora, y en muchos casos, frente a cámaras de seguridad que, en una actitud cómplice, liberan la zona para permitirlo.
La situación es insostenible. La salud de miles de vecinos está en serio peligro debido a la desidia de las autoridades municipales, que, en lugar de tomar cartas en el asunto, prefieren mirar para otro lado. En una clara muestra de corrupción, se siguen violando leyes y órdenes judiciales que exigen la erradicación de estos vertederos clandestinos.
Mirá el video y escuchá de primera mano la historia de Antonio y cómo los microbasurales afectan su barrio! La responsabilidad de cuidar el medio ambiente es de todos, pero las autoridades deben actuar cuando los vertidos ilegales ocurren con total impunidad, sin temor a las consecuencias, y además con amenazas. ¡Es hora de que todos nos unamos y exijamos cambios! ¡No te quedes atrás!
Antonio asegura que la basura viene de todos lados: carritos, carros, coches y camionetas. El descontrol es total. Las calles se han convertido en un vertedero a cielo abierto, y nadie parece hacer nada al respecto.
La complicidad es evidente. Los responsables del vertido ilegal no están solos: Antonio asegura que existe un arreglo entre los municipales y la empresa encargada de recolectar la basura, un acuerdo bajo cuerda que habilita el volcado ilegal de desechos en estos microbasurales, permitiendo que la empresa se beneficie a costa del bienestar de la comunidad. El negocio de contratar a estas empresas ‘amigas’ es mucho más lucrativo que cumplir con la ley y proteger a los vecinos.

Antonio denuncia algo aún más grave: quienes arrojan basura ilegalmente, en muchos casos, están armados con cuchillos y revólveres, y no dudan en amenazar con agredir a quienes les reclaman por el vertido. “Si les decís algo, te amenazan con acuchillarte o dispararte”, cuenta Antonio. La policía, cuando pasa por la zona, se limita a decir que no puede hacer nada porque hay un ‘acuerdo’ entre los municipales y los responsables del vertido.
Mientras tanto, los barrios siguen hundiéndose en la basura. Las veredas están destruidas por las pesadas máquinas excavadoras de las empresas contratadas para retirar los residuos, pero que se llevan todo a su paso, dejando caos y más basura en cada esquina.
No podemos dejar de mencionar los microbasurales que rodean a la Escuela Primaria 36 y los Jardines de Infantes 921 y 917, ubicados en las calles Tucumán e Iguazú, en Churruca, y en la zona de Primera Junta, entre Tucumán y Catamarca, en El Libertador. Estos puntos de acumulación de basura siguen siendo ignorados por quienes deberían proteger a los más vulnerables: nuestros niños.
¿Cómo pretende la municipalidad manejar la seguridad si no puede ni siquiera controlar lo que pasa con la basura en sus propios barrios? Mientras los vertidos ilegales siguen, los barrios se hunden cada vez más en el caos. Y si esto ocurre en áreas más “centrales”, ¿qué podemos esperar de los barrios más desfavorecidos, donde la venta de droga y otras actividades ilegales crecen sin control?
Es hora de que los responsables den la cara. La gente ya no aguanta más. ¡Que no se siga jugando con la salud, la seguridad y el futuro de la comunidad!
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Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico














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