Destruir libros no es cosa del pasado: nuevas prácticas compiten con las históricas quemas y la obsesión de los censores con la incómoda letra impresa. Por Jorge G. Andreadis para NLI Ni el Index Librorum Prohibitorum, ni la quema de un millón y medio de libros en Sarandí, ni las destrucciones de bibliotecas forman parte de … Sigue leyendo Míos y de nadie más
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