El senador provincial y exintendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, volvió a destacar la instalación del centro de distribución de Mercado Libre en el distrito.
A través de sus redes sociales afirmó: «El centro de distribución de Mercado Libre en Tres de Febrero. Tiene 500 empleados, 44 % del municipio. Habilitación sin costo, estabilidad tributaria y RIGI municipal de por medio, logramos una gran inversión que genera trabajo, recaudación y desarrollo.»
Sin embargo, el debate que se abre va mucho más allá de una empresa en particular. Nadie discute que la generación de empleo sea positiva ni que la llegada de inversiones pueda representar una oportunidad para el distrito. La discusión de fondo pasa por el modelo de desarrollo que hoy atraviesa la Argentina.
Mientras se celebra la expansión de una empresa dedicada principalmente a la logística y el comercio electrónico, la industria manufacturera continúa sufriendo el impacto de las políticas económicas del gobierno nacional, especialmente por la apertura de importaciones, la caída del consumo y la pérdida de competitividad de la producción local.
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Tres de Febrero cuenta con un importante perfil industrial. Durante años, fábricas como Stellantis llegaron a trabajar en doble turno, impulsando empleo de calidad, producción y un fuerte movimiento económico para toda la región. Hoy ese panorama cambió: la actividad industrial muestra señales de retracción, con menor producción, suspensiones y un mercado interno debilitado.
Por eso, reducir el debate a una falsa elección entre Mercado Libre o la industria es un error. No se trata de estar en contra de una empresa que genera puestos de trabajo, sino de preguntarse qué modelo económico se pretende construir.
La logística y el comercio electrónico pueden complementar el desarrollo productivo, pero difícilmente puedan reemplazar el valor agregado, la innovación tecnológica y el empleo industrial que generan las fábricas. Un país que deja de producir para limitarse a distribuir productos, muchos de ellos importados, pierde capacidad de desarrollo y autonomía económica.
La verdadera discusión debería ser otra: industria sí y Mercado Libre también. Es decir, un modelo que promueva inversiones logísticas sin abandonar el fortalecimiento del aparato productivo nacional, protegiendo a las pequeñas y medianas empresas y recuperando la capacidad de producir en Argentina.
Celebrar únicamente la llegada de centros de distribución mientras la industria pierde terreno puede convertirse en una fotografía incompleta de la realidad económica. El desafío no es elegir entre un sector u otro, sino construir una economía donde la producción, el trabajo industrial y los nuevos servicios crezcan de manera complementaria y no a costa unos de otros.
Por Claudio Gambale
Las opiniones y análisis expresados en este artículo pueden no coincidir con las de la redacción de UDR Noticias. Intentamos fomentar el intercambio de posturas, reflejando la realidad desde distintos ángulos, con la confianza de aportar así al debate popular y académico de ideas. Las mismas deben ser tomadas siempre con sentido crítico














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